sábado, 24 de noviembre de 2018

100 frases filosóficas pronunciadas por grandes pensadores.



A lo largo de los siglos, los grandes filósofos como Aristóteles o Sócrates han dejado frases para la historia. Frases que, aunque sean de otros tiempos, aún nos inspiran gracias a su gran mensaje.
Las frases filosóficas son pensamientos que nos hacen reflexionar y nos permiten profundizar en el interior de nuestro ser y nuestra vida interna. Hacen que nos cuestionemos nuestros valores y nuestras creencias y nos recuerdan el camino que debemos seguir para ser felices o libres.

Las mejores frases filosóficas

Para celebrar mi articulo 100 en vykthor´s library (71 en Vykthors Phantasie), he  recopilado algunas frases de los más célebres filósofos y escritores de la historia que he estudiado o leido, para que nos permitan reflexionar sobre distintos temas: la felicidad, la libertad, el amor, la vida, la educación, la justicia... Así que no te las pierdas y úsalas tu tambien de la mejor manera que puedas aplicarlas.
¡Y claro que faltan muchos filósofos y personajes! Pero solo seleccioné estas para este articulo y fue una tarea ardua. Espero para el articulo 200 recopilar otros 100 más, y no solo de filósofos del pasado. ¡animaos!

1. La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás (Tales de Mileto)

Resulta complicado reflexionar sobre nosotros mismos y conocernos porque siempre cuesta menos buscar los defectos en los demás. Para crecer como personas y para ser felices es necesario el autoconocimiento.

2. No puedo enseñar nada a nadie. Solo puedo hacerles pensar (Sócrates)

Sócrates era conocido por su método socrático de enseñanza, que se caracterizaba por hacer a sus discípulos reflexionar. El solo daba las herramientas para que ellos mismo llegarán a las soluciones. De hecho, Sócrates ha sido la inspiración del Coaching. Los coachs son facilitadores del desarrollo personal que hacen que sus clientes desarrollen todo su potencial y superen sus creencias limitantes.

3. No juzgamos a las personas que amamos (Jean-Paul Sartre)

Cuando estamos enamorados no vemos los defectos de la persona que amamos. El amor nos ciega y nos volvemos vulnerables y débiles. Por suerte, con el tiempo podemos darnos cuenta de que esto ocurre.

4. El conocimiento es poder (Francis Bacon)

Aprender cosas nuevas nos permite crecer como seres humanos y nos convierte en personas más preparadas para adaptarnos al entorno. El conocimiento nos convierte en personas sabias.

5. El amor inmaduro dice: “te amo porque te necesito”. El maduro dice: “te necesito porque te amo” (Erich Fromm)

Con esta frase, Erich Fromm habla primero de un amor tóxico, en el que uno de los actores es dependiente del otro. En cambio, en el segundo caso, Fromm hace referencia al amor de alguien maduro, que quiere estar con una persona porque está bien con ella, no porque la necesite.

6. La peor lucha es la que no se hace (Karl Marx)

Karl Marx, un gran filósofo, sociólogo y economista alemán, quiere decir con esta frase que  si no luchamos por algo que deseamos, es imposible que consigamos nuestro propósito y objetivo. Marx, con esta célebre sentencia, se refería al contexto socio-económico y la lucha de clases en el que ha sido un pensador muy influyente. Aún y así, esta frase puede utilizarse en el día a día de las personas.

7. La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos (Platón)

Esta frase es parecida a otra que dice: “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. Una frase totalmente cierta que afirma que si queremos demasiado, jamás estaremos contentos. La felicidad está en las pequeñas cosas y en la aceptación.

8. No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo (Buda)

Una de las cosas más sabias que podemos hacer en esta vida es no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Hay que tratar a los demás con respeto porque nunca sabes lo que te puede deparar el futuro.

9. Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos (Confucio)

Es un grave error esperar que los demás hagan cosas por nosotros, porque si no las hacen podemos llevarnos grandes ilusiones. Eso es algo que no está bajo nuestro control. Ahora bien, lo que sí que está bajo control es la posibilidad de trabajar en nosotros cada día para mejorar.

10. Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión (José Ortega y Gasset)

Cuando tenemos una mentalidad demasiado rígida puede ser perjudicial para nuestro bienestar, pues, en muchas ocasiones, somo incapaces de ser objetivos. Al final, estos pensamientos se convierten en creencias limitantes.

11. El corazón tiene razones que la razón ignora (Blaise Pascal)

A veces queremos ser tan racionales que pasamos por alto la importancia de las emociones. Nos guste o no, las emociones nos mueven. Cuando estamos enamorados podemos llegar a perder la cabeza. Hay cosas que la razón jamás comprenderá.

12. Aquellos que educan bien a los niños deberían ser más honorados que los que los producen; los primeros solo les dan la vida, los segundos el arte de vivir bien (Aristóteles)

La tarea de un padre no es solamente darle vida a un hijo, sino que, para su desarrollo, es necesario educarlo. Educar correctamente a un niño hará que sea un adulto sano y feliz. Por eso, las personas que hacen esto bien, se merecen un premio.

13. Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta (Schopenhauer)

Los seres humanos tenemos la mala costumbre de no valorar lo que tenemos y desear lo que no está al alcance. Para ser feliz, es necesario valorar lo que tienes y no darle tanta importancia a lo que no tienes.

14. Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado (Bertrand Russell)

No podemos afirmar que lo que pensamos siempre sea cierto. En ocasiones nuestros prejuicios pueden dominarlos o podemos ver la realidad desde nuestro punto de vista solamente. Igual otra persona no lo ve igual.

15. Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes (Søren Kierkegaard)

Podemos fingir ser algo que no somos y aparentar que somos como los demás quieran que seamos, pero al final somos lo que pensamos.

16. Todo el mundo ve lo que aparentas ser, pocos experimentan lo que realmente eres (Maquiavelo)

La gente suele quedarse con la imagen que das, con los aspectos superficiales. Por desgracia, son pocas las personas que acaban entrando en tu corazón o se toman la molestia de conocerte a fondo.

17. Frecuentemente hay más que aprender de las preguntas inesperadas de un niño que de los discursos de un hombre (John Locke)

Los niños no se pasan horas pensando en lo que van a decir, son exploradores espontáneos y curiosos, y siempre suelen tener en la punta de la lengua preguntas ingeniosas. A veces deberíamos seguir teniendo esta perspectiva y ver el mundo como si fuese todo nuevo.

18. El deseo es la verdadera esencia del hombre (Spinoza)

Por suerte o por desgracia,  las personas siempre estamos anhelando algo, deseando algo. Esta es la pura esencia de hombre o mujer y lo que nos hace movernos hacia adelante. En ocasiones, pero, estos deseos pueden ser irracionales, y para nuestro bien debemos tocar con los pies en el suelo.

19. No es lo que te ocurre, sino cómo reaccionas lo que importa (Epíteto)

La vida es complicada y a veces se presentan situaciones inesperadas que nos desestabilizan. Pero cuando ha pasado un periodo en el que nos acostumbramos a la nueva situación, es nuestra percepción de los hechos lo que nos causa sufrimiento.

20. El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace (Tolstoi)

Esta gran frase de Tolstoi viene a decir que no es cuestión de hacer lo que nos venga en gana a cada momento para ser felices, sino que lo que realmente nos gusta y nos motiva, si lo llevamos a cabo, nos permite estar en “estado de flow”. Esto es clave para nuestro bienestar y nuestra felicidad.

21. La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce (Jean-Jacques Rousseau)

Esta frase es similar a otras frases como “La paciencia es la madre de la ciencia” o “Lo bueno se hace esperar”. Es decir, que  ser pacientes es una gran virtud del ser humano y, generalmente, tiene sus consecuencias positivas.

22. Nuestra envidia siempre dura más que la felicidad de quien envidiamos (Heráclito)

Esta frase viene a decir que tanto la envidia como el rencor son malas opciones, pues a quien perjudican es a nosotros mismos.

23. Hace falta una vida para aprender a vivir (Séneca)

La vida es un aprendizaje continuo y nunca se sabe lo suficiente. Uno de los grandes errores del ser humano es pensar que ya lo sabe todo, y no es precisamente un acto de humildad.

24. Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos" (Friedrich Nietzsche)

El que tiene objetivos realistas en la vida y algo por lo que luchar, está tan motivado que es capaz de superar los grandes obstáculos con los que puede encontrarse a lo largo de su vida.

25. Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás (René Descartes)

Puede ser muy cómodo vivir la vida sin pararse a pensar en lo que hacemos, simplemente viviendo la vida al minuto, pero esto puede convertirse en algo que nos perjudica si no reflexionamos de vez en cuando, especialmente cuando nos cruzamos con situaciones problemáticas. Además, no filosofar e intentar buscar las respuestas sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, es como estar con una venda en los ojos. Es estar enajenado, viviendo una mentira.

26. Debo encontrar una verdad que sea verdad para mí (Søren Kierkegaard)

Søren Kierkegaard, un filósofo danés, es el antecedente más importante del existencialismo y, de hecho, él inventó la palabra “existencialista". Con esta frase hace referencia a que uno busca su verdad, es decir, la idea por la que debe luchar y morir.

27. Si abordas cada situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces (Adam Smith)

Las situaciones de vida o muerte generan estrés y son desgastantes. Por eso, si nos tomamos todo a pecho y sin quitarle hierro al asunto cuando es posible, acabaremos emocionalmente mal.

28. En general, las nueve décimas partes de nuestra felicidad se fundamentan en la salud (Arthur Schopenhauer)

La salud física y mental determina nuestro grado de felicidad. Por desgracia, esto no siempre depende de nosotros, pues hay enfermedades que nos afectan sin poder hacer mucho al respecto. Aún y así, hay que sacar fuerzas incluso en las peores situaciones.

29. El pasado no tiene poder sobre el momento presente (Eckhart Tolle)

Es habitual que muchas personas vivan ancladas en el pasado y, en concreto, en los malos recuerdos. Hay una buena noticia, cambiar esto depende de nosotros, porque no es el pasado el que tiene el poder sobre el momento presente, sino nosotros.

30. Cree que tu vida merece la pena ser vivida y esa creencia ayudará a crear el hecho (William James)

Esta frase hace referencia a cómo nuestros pensamientos afectan a nuestra conducta. Pensar que no puedes conseguir algo seguramente te impedirá conseguirlo, por contra, prensar que estás capacitado para algo y que lograrás lo que te propongas va a ser positivo en tu conducta.

31. Los grandes resultados requieren grandes ambiciones (Heráclito)

Esta sentencia es ideal para cualquier emprendedor. Hace referencia a que si queremos alcanzar objetivos ambiciosos, hay que pensar en grande.

32. Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros (Kant)

Las personas interpretamos el mundo no cómo es, sino cómo pensamos que es. Es decir, nosotros tenemos experiencias previas grabadas en nuestra mente y prejuicios que determinan cómo vamos a valorar los eventos que suceden en nuestra vida diaria.

33. La cultura selecta es el opio del pueblo democrático (Gustavo Bueno)

El pensador español Gustavo Bueno  tenía especial interés en conocer las limitaciones culturales de las sociedades contemporáneas.

34. Cuando buscamos a alguien, buscamos en nuestro entorno algo que está dentro de todos (Hermann Hesse)

Una buena reflexión que  alude al juego de espejos que es la búsqueda de reconocimiento externo, en este caso mediante las amistades.

35. Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro (Diógenes el Cínico)

Diógenes de Sinope, uno de los más aclamados pensadores griegos, nos deja esta curiosa reflexión.

36. Seguid a los menos, y no al vulgo (Petrarca)

En la línea de la anterior cita célebre, el poeta italiano Petrarca resalta que solo en unos pocos se halla la virtud.

37. Quien sabe de dolor, todo lo sabe (Dante Alighieri)

El autor de "La Divina Comedia" nos deja pensando con esta frase. Quien ha conocido de cerca el dolor, tal vez sabe mucho mejor qué es esto de vivir.

38. La filosofía es una lucha contra el embrujamiento de nuestra inteligencia mediante el uso del lenguaje (Ludwig Wittgenstein)

El austriaco-inglés Wittgenstein desentraña uno de los principales cometidos de la filosofía: empalabrartodos los caóticos pensamientos humanos.

39. Tus fuerzas naturales, las que están dentro de ti, serán las que curarán tus enfermedades (Hipócrates)

El considerado como padre de la Medicina nos exhorta a ser conscientes de que la actitud vital es clave a la hora de evitar enfermar.

40. La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores (Santiago Ramón y Cajal)

El Premio Nobel de Medicina  reflexiona acerca de la vanidad, uno de los peores defectos del ser humano.

41. No hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria (Lenin)

El revolucionario soviético nos alerta de la importancia de pasar del papel a la acción.

42. La creatividad, imaginación e intuición más que la base del medio juego, son indispensables, así como el carácter firme; el triunfo llega solamente con la lucha (Gari Kaspárov)

Aunque Kaspárov se refería al juego del ajedrez, esta frase puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida.

43. El hombre es la medida de todas las cosas (Protágoras)

Protágoras nos dejó esta frase que hace referencia al antropocentrismo con el que los humanos abordamos la existencia.

44. Piensa como un hombre de acción, actúa como un hombre de pensamiento (Henri-Louis Berson)

Esta es una de esas frases filosóficas en la que se plasma la dialéctica entre pensamiento y práctica. Para Bergson, lo mejor es hacer que cada una de estas dos vertientes de nuestra vida tenga un poco de cada.

45. Las raíces de la educación son amargas, pero sus frutos son dulces (Aristóteles)

El famoso filósofo  nos recuerda que la educación no se basa en los placeres a corto plazo y que su potencial tiene que ver con las oportunidades futuras que nos brinda.

46. El mapa no es el territorio (Alfred Korzybski)

Un recordatorio al estilo "ceci n'est pas une pipe" de que nuestras representaciones de algo, por muy trabajadas que estén, distan mucho de encajar al 100% con la realidad y,  cuanto más se acercan a esta, menos valor tienen como representación.

47. La vida es muy simple, pero insistimos en hacerla complicada (Confucio)

Confucio relacionaba el valor de lo bueno con la simplicidad, lo transparente. La vida era, para él un reflejo de este hecho.

48. El obstáculo es el camino (proverbio Zen)

Una breve frase filosófica en la que se expresa una idea también muy sencilla: en los proyectos más importantes no existen atajos.

49. Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos (Hermann Hesse)

El filósofo alemán nos deja esta valiosa reflexión sobre el narcisismo y la autoexigencia.

50. Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas (Victor Hugo)

La imaginación humana es el motor de la historia y de nuestra búsqueda de un futuro mejor.

51. La religión es excelente para mantener callada a la gente común (Frank Zappa)

El músico Frank Zappa reflexiona sobre la instrumentalización de ciertas religiones como parte de la hegemonía cultural e ideológica del poder.

52. Es importante enseñar a estudiar por cuenta propia, a buscar por cuenta propia, a asombrarse (Mario Bunge)

Sobre la importancia de ser proactivo y curioso.

53. Quienes creen que el dinero lo hace todo terminan haciendo todo por dinero (Voltaire)

El filósofo francés nos sorprende con esta paradoja. Ciertamente, el dinero puede acabar dominándonos.

54. La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación (Immanuel Kant)

Una magnífica frase filosófica que nos revela la importancia de dejar volar la imaginación.

55. Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él (Immanuel Kant)

Otra cita célebre del filósofo alemán, en que subraya la trascendencia de la educación.

56. La justicia ha sido inventada por el hombre; pero lo justo nace con el hombre (Dario Lemos)

El poeta colombiano expresa su particular visión sobre la justicia, en una paradoja que te puede hacer pensar.

57. Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos (Cicerón)

La sinceridad no es una virtud muy extendida en nuestra época. Tal vez, como dice Cicerón, solo somos completamente sinceros cuando nuestro estado de ánimo está alterado.

58. El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias (Napoleón Bonaparte)

¿Tienes una personalidad resistente? Según el militar francés, solo en circunstancias duras aparecen los grandes líderes.

59. El allá es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá (Italo Calvino)

El escritor cubano nos deja esta reflexión sobre la vida y las expectativas.

60. Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande (Martin Heidegger)

Las grandes obras siempre tienen un punto de locura. Si salen bien, todo el mundo aplaude, pero si salen mal...

61. Se requiere mucha inteligencia para disfrazar de artificio las propias emociones (Arturo Pérez-Reverte)

Una frase un tanto compleja y que puede ser interpretada de formas diversas.

62. Un pensamiento no paradójico me resulta casi insoportable, un pensamiento cerrado en sí mismo, coherente, que no admite la paradoja (Fernando Savater)

La lógica, en el punto de mira del filósofo español.

63. Hay padres, hermanos, hijos, que salen cada día a luchar y pierden la vida en guerras alrededor del mundo. La política moderna intenta mantener esa noción del "nosotros" y "ellos" con un muro entre medio (Roger Waters)

El líder de la mítica banda Pink Floyd, en una cita cargada de dolor por la crueldad con que se libran guerras y batallas alrededor del mundo.

64. Aceptar y respetar la diferencia es una de esas virtudes sin las cuales la escucha no se puede dar (Paulo Freire)

El pedagogo brasileño nos deja esta bonita reflexión sobre el respeto.

65. Todo movimiento, cualquiera que sea su causa, es creador (Edgar Allan Poe)

Cualquier acción, por nimia que parezca, genera una serie de repercusiones.

66. Me he dado cuenta de que la esperanza casi nunca va ligada a la razón; está privada de sensatez, creo que nace del instinto (Vasili Grossman)

El periodista ruso concibe la esperanza como un acto de fe, propio de nuestro "querer ser".

67. La alegría, la emoción o la satisfacción son más importantes en Occidente que en Oriente, donde se aprecia más la calma (Daniel Kahneman)

Una diferencia cultural en la expresión de las emociones que detectó el psicólogo cognitivo norteamericano.

68. Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente (Jean Piaget)

La moralidad nace de la curiosidad por querer aprender y enriquecernos culturalmente.

69. El regalo más grande que les puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida (Bertolt Brecht)

De nada sirve hablar mucho si las acciones no se corresponden con lo que intentamos comunicar.

70. El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece (Giordano Bruno)

El filósofo italiano nos habla de la constante mutabilidad de la vida, aunque con un matiz importante: nada muere, solo se transforma.

71. Se debe tener confianza en uno mismo y esa confianza debe estar basada en la realidad (Bobby Fischer)

El genial ajedrecista estadounidense nos da su opinión sobre cómo labrarse una buena autoconfianza.

71. No creo en la muerte porque uno no está presente para saber que, en efecto, ha ocurrido (Andy Warhol)

La muerte puede ser un puro artificio si la concebimos como Andy Warhol.

72. La religión es algo que un hombre hecho y derecho no debe tener. Es como lo de los Reyes Magos: para niños (Javier Krahe)

Una visión descarnada y polémica sobre la necesidad humana de creer en un ser supremo.

73. La reflexión es el camino hacia la inmortalidad; la falta de reflexión, el camino hacia la muerte (Gautama Buddha)

La reflexión es necesaria para seguir creciendo como seres humanos y para aprender del pasado para un mejor presente, un mejor aquí y ahora. En algún momento de nuestras vidas hemos cometido errores y hemos necesitado reflexionar para no volver a cometer esos errores.

74. La raíz del sufrimiento es el apego (Gautama Buddha)

En el budismo, la renuncia a ciertos placeres tiene un papel fundamental.

75. Sólo cuando construimos el futuro tenemos derecho a juzgar el pasado (Friedrich Nietzsche)

Tenemos que ser capaces de mirar hacia delante, siempre.

76. En cada caso particular, los hombres persiguen sus fines particulares contra el derecho universal; obran libremente (Georg Wilhelm Friedrich Hegel)

La libertad de acción y de empresa, según una brillante frase de Hegel.

77. Pensar y amar son cosas distintas. El pensamiento en sí mismo es inaccesible al amor (Hegel)

El pensamiento y los sentimientos, desconectados en cierto modo, según Hegel.

78. Hay que pensar como la minoría y hablar como la mayoría (Arthur Schopenhauer)

Se refiere a que la mayoria no aceptan las ideas que no sean capaces de pensar.

79. La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes (Schopenhauer)

Viene en realción con la anterior.

80. Los hombres vulgares solo piensan en cómo pasar el tiempo. Un hombre inteligente procura aprovecharlo (Schopenhauer)

Las personas que solo piensan en su supervivencia y diversion no tienen objetivo alguno en la existencia.

81. La violencia, aunque bien intencionada, siempre rebota sobre uno mismo. (Lao-Tse)

El agua es suave y dócil. Pero mina y corroe lo duro. En el vencimiento de lo duro, ella no tiene iguales. Lo suave y lo tierno vencen a lo duro y lo grosero.

82. Si eres flexible, te mantendrás recto (Lao-Tse)

Quien interfiere en asuntos ajenos y encima habla demasiado se vuelve insoportable para los demás

83. El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil (Lao-Tse)

El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.

84. El que mucho promete rara vez cumple su palabra (Lao-Tse)

Cuanto más lejos se va, menos se sabe (como decia socrates)

85. Los diferentes sonidos, uniéndose, crean la armonía (Lao-Tse)

Los caminos pueden ser guías, pero no senderos trazados.

86. Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes (Lao-Tse)

El sabio siempre gana, porque no compite.

87. Evadir un problema solo sirve para intensificarlo, y en este proceso la autocomprensión y la libertad se abandonan (Jiddu Krishnamurti)

La mayoria de las personas vuelven la cabeza en vez de buscar soluciones.

88. No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma (Jiddu Krishnamurti)

Cuando unos da por normal un estado de decadencia e ignoracia, no es capaz de ver su propia enfermedad.

89. Cultivamos la mente haciéndola cada vez más ingeniosa, cada vez más sutil, más astuta, menos sincera y más tortuosa e incapaz de afrontar los hechos (Jiddu Krishnamurti)

Crítica a la tendencia a intentar potenciar algunas capacidades al precio de dejar de ser auténticos.

90. El deseo que no se realiza acaba convirtiéndose en rabia, angustia y miseria humana. Nuestros grandes enemigos en la vida son precisamente aquellos amigos y parientes de los que esperamos demasiado y esperamos una correspondencia perfecta a lo que les dimos (Jiddu Krishnamurti)

A menudo tendemos a creer que los demás deben corresponder nuestros afectos y esfuerzos. Y cuando ello no se corresponde con la realidad surgen el dolor y el sufrimiento.

91. Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca seguirás a nadie (Jiddu Krishnamurti)

El autor propone que seamos nosotros mismos y pensemos y nos guiemos por lo que nosotros creamos, sin depender de terceras personas.

92. Si uno quiere comprender y librarse del temor debe comprender también el placer, ambos están relacionados entre sí. Son las dos caras de la misma moneda. No se puede estar libre de uno sin estar libre del otro: si se nos niega el placer nos aparecerán todas las torturas psicológicas (Jiddu Krishnamurti)

Esta frase refleja la necesidad de sentir tanto miedo como placer en nuestras vidas, puesto que se encuentran relacionados. Asimismo refleja la necesidad de permitirnos sentir placer y la posible aparición de problemas y sufrimiento vinculados a su ausencia.

93. Sostengo que la verdad es una tierra sin camino y no puedes alcanzarla por ningún sendero, por ninguna religión ni por ninguna secta (Jiddu Krishnamurti)

La verdad es algo que cada uno debe alcanzar por su cuenta, no pudiendo guiarnos ningún tipo de dogma o ideología.

94. No repitas después de mi palabras que no entiendes. No te pongas meramente una máscara de mis ideas, porque eso será una ilusión y estarás mintiéndote a ti mismo (Jiddu Krishnamurti)

Esta frase nos pide ser nosotros mismos y pensar por nosotros mismos, sin asumir las ideas y pensamientos de otros como propios.

95. No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres (Mijail Bakunin)

¿Se puede ser feliz siendo el causante directo o indirecto del sufrimiento de los demas?

96. Yo no pongo mi ignorancia en un altar y le llamo dios (Mijail Bakunin)

Hace referencia a la fe y lo esperanza como medio de control de masas.

97. Toda crueldad nace de la debilidad (Séneca)

Las injusticias las comenten personas ciegas que no son capaces de conocerse a si mismas.

98. La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros (Noam Abrahan chomsky)

Las noticias con las que somos inundamos son lo que los dueños de los medios quieren que pensemos.

99. Phantasie ist wichtiger als Wissen, denn Wissen ist begrenzt (Albert Einstein)

-La imaginación es más importante que el conocimiento, porque el conocimiento esta limitado-

100. El conocimiento sin translación es efímero. Las emociones reprimidas o sin razón conducen al caos. La vida, para no ser infundada, debe ser transmutación. (Vykthor Schüler)

Conocerse a si mismo y lo que nos rodea es fundamental para no ser más que un consumidor pasajero engranaje de la maquinaria en la que nos han colocado.

domingo, 21 de octubre de 2018

Los Pitagóricos y el culto a las Matematicas.





El pitagorismo fue un movimiento filosófico / religioso de mediados del siglo VI a. C. fundado por Pitágoras de Samos, siendo ésta la razón por la cual sus seguidores recibían el nombre pitagóricos. Estos formaban la Escuela pitagórica, secta conformada por astrólogos, músicos, matemáticos y filósofos, y cuya creencia más destacada era que todas las cosas son, en esencia, números.
Algunos de ellos fueron:

Epicarmo de Megara.
Alcmeón de Crotona.
Hipaso de Metaponto.
Filolao de Crotona.
Arquitas de Tarento.

El filósofo Jámblico de Calcis confeccionó un supuesto catálogo de los Pitagóricos.

Este movimiento inventó los números irracionales,​ aunque exigía a sus seguidores que lo mantuvieran en secreto. Se cree que el pitagórico Hipaso de Metaponto reveló el secreto y, según la leyenda, fue ahogado por no mantenerlo.

El pentagrama (estrella de cinco puntas) fue un importante símbolo religioso usado por los pitagóricos, que lo denominaban «salud».


Cosmología pitagórica

Pentagrama incluido en el libro
 De occulta philosophia libri tres
(Tercer libro de filosofía oculta)
 de Enrique Cornelio Agripa.

El pensamiento pitagórico estaba dominado por las matemáticas, a la vez que era profundamente místico. En el área de la cosmología no hay acuerdo sobre si el mismo Pitágoras impartía enseñanzas, pero muchos eruditos creen que la idea pitagórica de la transmigración del alma es demasiado importante para haber sido añadida por un seguidor posterior a Pitágoras. Por otra parte, es imposible determinar el origen de la doctrina pitagórica de la sustancia. Parece que la doctrina pitagórica parte de la doctrina de Anaximandro sobre la última sustancia de las cosas como "lo ilimitado". Un pupilo de Anaximandro, Anaxímenes, contemporáneo de Pitágoras, dio una explicación de cómo lo "ilimitado" según Anaximandro tomó forma, por condensación y refracción. Por otra parte, la doctrina pitagórica dice que mediante la noción de "límite" lo "ilimitado" toma forma.
Diógenes Laercio (sobre 200 d. C.) cita el libro Sucesiones de Filósofos de Alejandro Polyhistor (sobre 100 aC). Según Diógenes, Alejandro tuvo acceso a un libro llamado La memoria pitagórica en su relato de cómo fue construida la cosmología pitagórica:
El principio de todas las cosas es la mónada o unidad; de esta mónada nace la dualidad indefinida que sirve de sustrato material a la mónada, que es su causa; de la mónada y la dualidad indefinida surgen los números; de los números, puntos; de los puntos, líneas; de las líneas, figuras planas; de las figuras planas, cuerpos sólidos; de los cuerpos sólidos, cuerpos sensibles, cuyos componentes son cuatro: fuego, agua, tierra y aire; estos cuatro elementos se intercambian y se transforman totalmente el uno en el otro, combinándose para producir un universo animado, inteligente, esférico, con la tierra como su centro, y la tierra misma también es esférica y está habitada en su interior. También hay antípodas, y nuestro ‘abajo' es su ‘arriba'.
Diógenes Laercio, Vitae philosophorum VIII, 15.
Esta cosmología inspiró al gnóstico árabe Monoimus, que combinó este sistema con el monismo y otros aspectos de su propia cosmología.


Desarrollo histórico

Después de los milesios, el siguiente movimiento filosófico importante (cronológicamente hablando) fueron los pitagóricos. Tras las luchas políticas de mediados del siglo VI a. C., la escuela pitagórica fundada en Crotona (Italia) fue destruida y la emigración de los pitagóricos y de sus doctrinas se realiza hacia la metrópoli, donde hacia esa época comenzaron a difundirse. A fines del siglo VI a. C. la filosofía se traslada de las costas de Jonia a las de la Magna Grecia, al sur de Italia y a Sicilia, y se constituye lo que Aristóteles llamó la escuela itálica.


Misticismo y ciencia


Pocos rasgos hay que distingan aquí al pitagorismo de una simple religión mística, pero los pitagóricos figuraban, en el siglo VI, entre los principales investigadores científicos. Pitágoras se interesó tanto por la ciencia como por el destino del alma. La religión y la ciencia no eran para él dos compartimentos separados sin contacto alguno, sino más bien constituían los dos factores indisociables de un único estilo de vida. Las nociones fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron, parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del principio de orden manifestado en el universo, especialmente en los movimientos regulares de los cuerpos celestes, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del nacimiento y adquirir la inmortalidad.


Biografía de Pitágoras


Pitágoras nace en el 570 a. C. proveniente del Asia menor (Isla de Samos). Más tarde se traslada a Crotona al ser desterrado por Polícrates de Samos. Se le atribuyen varios viajes a oriente, entre otros a Persia, donde hubo de conocer al mago Zaratás, es decir, a Zoroastro o Zaratustra. De los egipcios heredó la Geometría y el arte de la adivinación; de los fenicios aprendió la aritmética y el cálculo, y de los caldeos la investigación de los astros.

Del Pitagorismo al Neopitagorismo

Los pitagóricos se establecieron en una serie de ciudades de la Italia continental y de Sicilia, y luego pasaron también a la Grecia propia. Formaron una liga o secta, y se sometían a una gran cantidad de extrañas normas y prohibiciones; no comían carne ni habas, ni podían usar vestido de lana, ni recoger lo que se había caído, ni atizar el fuego con un hierro, etc. Resulta difícil comprender el sentido de estas normas, si es que tenían alguno. Algunos comentaristas tardíos como San Hipólito del siglo III refieren que los adeptos se distinguían entre sí como novicios o iniciados. Los primeros solo podían escuchar y callar (exotéricos y acústicos) mientras que los segundos (esotéricos o matemáticos) podían hablar y expresar lo que pensaban acerca de las cuestiones científicas de las que se ocupaba la escuela.
La liga pitagórica tenía una tendencia contraria a la aristocracia; pero acabó por formar una e intervenir en política. Como consecuencia de esto, se produjo una violenta reacción democrática en Crotona, y los pitagóricos fueron perseguidos, muchos de ellos muertos, y su casa incendiada. El fundador logró salvarse, y murió, según se dice, poco después. Más tarde alcanzaron los pitagóricos un nuevo florecimiento, llamado el neopitagorismo, basándose en aplicar la mente a los resultados dados por los conocimientos pitagóricos.


Doctrina


Pero más que esto interesa el sentido de la liga pitagórica como tal. Constituía propiamente una escuela (en griego escuela significa ocio). Esta escuela está definida por un modo de vivir de sus miembros, personas emigradas, expatriadas; forasteros, en suma. Según el ejemplo de los juegos olímpicos, hablaban los pitagóricos de tres modos de vida: el de los que van a comprar y vender, el de los que corren en el estadio y el de los espectadores que se limitan a ver. Así viven los pitagóricos, forasteros curiosos de la Magna Grecia, como espectadores. Es lo que se llama el bios teoretiós, la vida teorética o contemplativa. La dificultad para esta vida es el cuerpo, con sus necesidades, que sujetan al hombre. Es menester liberarse de esas necesidades. El cuerpo es una tumba (soma sema), dicen los pitagóricos. Hay que superarlo, pero sin perderlo. Para esto es necesario un estado previo del alma, que es el entusiasmo (no debemos pensar lo que actualmente pensamos por entusiasmo, sino que debemos remitirnos al término en griego: ἐνθουσιαζόντoς; este término quiere decir estar lleno de Dios, poseído, pero no en un sentido peyorativo, sino que simplemente la persona presta su ser para que el dios, generalmente las musas, hablen por medio de él). Aquí aparece la conexión con los órficos y sus ritos, fundados en la manía (locura) y en la orgía. La escuela pitagórica utiliza estos ritos y los transforma. Así se llega a una vida suficiente, teorética, no ligada a las necesidades del cuerpo, un modo de vivir divino. El hombre que llega a esto es el sabio, el sophós (parece que la palabra filosofía o amor a la sabiduría, más modesta que sofía, surgió por primera vez de los círculos pitagóricos). El perfecto sophós es al mismo tiempo el perfecto ciudadano; por esto el pitagorismo crea una aristocracia y acaba por intervenir en política. Los pitagóricos seguían una dieta vegetariana a la que llamaban por aquel entonces dieta pitagórica.


Números y figuras geométricas

Pentagrama: los pitagóricos
 usaron este símbol
o como un signo secretopara
 reconocerse unos a otros.
Representa el número cinco,
 la vida, el poder y
 la invulnerabilidad

De entre las numerosas contribuciones matemáticas que se atribuyen a los pitagóricos destacan por su importancia las algebraicas y geométricas. Filosóficamente, la concepción pitagórica del número lo hacía omnipresente, esencia de todas las cosas.

Según Neugebauer, a partir de su interpretación de las tablillas cuneiformes de este siglo, "lo que se llama pitagórico en la tradición griega debería probablemente ser llamado babilonio", pues los pitagóricos habrían aprehendido sus conocimientos matemáticos en la aritmética y en el álgebra de los babilonios. Más tarde, imprimieron estos conocimientos en su propio estilo con un carácter específicamente griego, anteponiendo al carácter operativo e instrumental de los babilonios el rigor lógico y la demostración matemática.

Los pitagóricos hacen el descubrimiento de un tipo de entes, los números y las figuras geométricas que no son corporales, pero que tienen realidad y presentan resistencia al pensamiento; esto hace pensar que no puede identificarse sin más el ser con el ser corporal, lo cual obliga a una decisiva ampliación de la noción del ente. Pero los pitagóricos, arrastrados por su propio descubrimiento, hacen una nueva identificación, esta vez de signo inverso: el ser va a coincidir para ellos con el ser de los objetos matemáticos. Los números y las figuras son la esencia de las cosas; los entes son por imitación de los objetos de la matemática; en algunos textos afirman que los números son las cosas mismas. La matemática pitagórica no es una técnica operatoria, sino antes que ello el descubrimiento y construcción de nuevos entes, que son inmutables y eternos, a diferencia de las cosas variables y perecederas. De ahí el misterio de que se rodeaban los hallazgos de la escuela, por ejemplo el descubrimiento de los poliedros regulares. Una tradición refiere que Hipaso de Metaponto fue ahogado durante una travesía o bien naufragó, castigado por los dioses por haber revelado el secreto de la construcción del dodecaedro.

Por otra parte, la aritmética y la geometría están en estrecha relación: El 1 es el punto, el 2 la línea (recta), el 3 la superficie, el 4 el volumen; el número 10, suma de los cuatro primeros, es la famosa tetraktys, el número capital. Se habla geométricamente de números "cuadrados" y "oblongos", "planos"", "cúbicos", etc. Hay números místicos, dotados de propiedades especiales. Los pitagóricos establecen una serie de oposiciones, con las que las cualidades guardan una extraña relación: lo ilimitado y lo limitado, lo par y lo impar, lo múltiple y lo uno, etc. El simbolismo de estas ideas resulta problemático y de difícil comprensión.

La escuela pitagórica creó también una teoría matemática de la música. La relación entre las longitudes de las cuerdas y las notas correspondientes fueron aprovechadas para un estudio cuantitativo de lo musical; sé pensó que cada astro da una nota, y todas juntas componen la llamada armonía de las esferas o música celestial, que no oímos por ser constante y sin variaciones.


Inmortalidad del alma


Para los pitagóricos la muerte era una necesidad que convenía al devenir (naturaleza) de la vida universal, o como un incómodo bien ante las situaciones de extrema postración humana.

Ante la pregunta, qué es lo que permanece y en donde, en Grecia y en Roma se concebía la muerte como el paso a una segunda existencia, y, por tanto, no como una extinción definitiva, sino como un cambio de estado que acontece a algo oculto e invencible. Vale resaltar que en Grecia había, por así decirlo, una religión olímpica, y una en donde se creía que después de la muerte había otra vida, en donde se encontraba la recompensa al sufrimiento de este mundo.

Los pitagóricos tenían una concepción de unidad de cuerpo (físico) y alma, en donde el alma después de la muerte se separaba del cuerpo, esa separación era la misma muerte. Después de la muerte del individuo el alma, que es una especie de sombra fantasmagórica, peregrinaba a través de todo, con el fin de reencarnar sucesivamente en otros cuerpos. Este es el fundamento de la palingenesia, denominada también metempsicosis o trasmigración del alma. Por esta razón los pitagóricos no rechazaban ningún estilo de vida, puesto que el alma podía transitar por cualquiera de ella.
El alma era considerada la antítesis del cuerpo, era el lado de la perfección humana: lo bueno, lo puro, lo racional o lo eterno; mientras que el cuerpo era todo lo que simbolizaba lo malo, lo impuro, lo irracional o lo corruptible.


El Número como principio de todas las cosas


Como dice Aristóteles los pitagóricos se dedicaron a las matemáticas, fueron los primeros que hicieron progresar este estudio y, habiéndose formado en él pensaron que sus principios eran los de todas las cosas.
"Nutridos de ella (la matemática), creyeron que su principio fuera el de todas las cosas. Ya que los números por su naturaleza son los primeros que se presentan en ella, les pareció observar en los números semejanzas con los seres y con los fenómenos, mucho más que en el fuego, o en la tierra o en el agua y como también veían en los números las determinaciones y las proporciones de las armonías y como, por otra parte, les parecía que toda la naturaleza estaba por lo demás hecha a imagen de los números, y que los números son los primeros en la naturaleza, supusieron que los elementos de los números fuesen los elementos de todos los seres y que el universo entero fuese armonía y número. Y todas las concordancias que podían demostrar en los números y en las armonías con las condiciones y partes del universo y con su ordenación total, las recogieron y coordinaron."
Tenían el entusiasmo propio de los primeros estudiosos de una ciencia en pleno progreso, y les cultivó la importancia del número en el cosmos: todas las cosas son numerables, y muchas las podemos expresar numéricamente. Así la relación entre dos cosas relacionadas se puede expresar por una proporción numérica; el orden existente en una cantidad de sujetos ordenados se puede expresar mediante números, y así sucesivamente. Pero lo que parece que les impresionó más que nada fue el descubrir que los intervalos musicales que hay entre las notas de la lira pueden expresarse numéricamente. Cabe decir que la altura de un sonido depende del número, en cuanto que depende de las longitudes de las cuerdas, y es posible representar los intervalos de la escala con razones numéricas. A partir de esto surge la idea de cantidad (to pason), lo cuantitativo como principio y esencia de la realidad, es decir, que lo cualitativo se determina en lo cuantitativo.

Pues bien, lo mismo que la armonía musical depende de un número, se puede pensar que la armonía del universo depende también del número. Los cosmólogos milesios hablan de un conflicto universal de los elementos contrapuestos, y los pitagóricos, gracias a sus investigaciones en el campo de la música, tal vez pensasen solucionar el “conflicto” recurriendo al concepto de número. Según Aristóteles, “como vieron que los atributos y las relaciones de las escalas musicales se podían expresar con números, desde entonces todas las demás cosas les parecieron modeladas en toda su naturaleza según los números, y juzgaron que los números eran lo primero en el conjunto de la naturaleza y que el cielo entero era una escala musical y un número”. Mas lo que uno cree entender de los pitagóricos es que quisieron decir que el carácter verdadero no lo determinaba la apariencia sensible sino que lo establece un componente cuantitativo aritmo–geométrico que está referido tanto al número (cantidad discreta) como a la magnitud (cantidad continua); o sea, que tal ingrediente matemático afecta la cualidad de las cosas.

Este lenguaje matemático no era usado solo para explicar el mundo, también era usado en las entidades excluidas, las que tenían que ver con las esferas subjetivas, el hombre, la justicia, el arte, la medicina y hasta las estaciones, pues todo esto requería de números, proporción y medida. El lenguaje de la realidad es entonces para los pitagóricos, un logos matemático (razón, armonía y medida).

Anaximandro había hecho derivar todo de lo Ilimitado o Indeterminado. Pitágoras combinó esta noción con la de límite, que da forma a lo ilimitado. Ejemplo de todo ello es la música (y también la salud, en la que el límite es la templanza, cuyo resultado es una sana armonía). La proporción y la armonía de los sones musicales son expresables aritméticamente. Transfiriendo estas observaciones al mundo en general, los pitagóricos hablaron de la armonía cósmica. Y, no contentos con recalcar la importancia de los números en el universo, fueron más lejos y declararon que las cosas son números.

Evidentemente, tal doctrina no es de fácil comprensión. Se hace duro decir que todas las cosas son números. ¿Qué entendían por ello los pitagóricos? En primer lugar, ¿qué entendían por números o qué es lo que pensaban acerca de los números?. Aristóteles nos informa que “los pitagóricos sostenían que los elementos del número son lo par y lo impar, y que, de estos elementos, el primero es ilimitado y el segundo limitado; la unidad, el uno, procede de ambos (pues es a la vez par e impar), y el número procede del uno; y el cielo todo, es números”. Los pitagóricos consideraron los números espacialmente. La unidad es el punto, el dos es la línea, el tres la superficie, el cuatro el volumen. Decir que todas las cosas son números significaría que “todos los cuerpos constan de puntos o unidades en el espacio, los cuales, cuando se los toma en conjunto, constituyen un número”.


La Tetraktys: el número diez


Tetraktys: figura triangularconsistente
 en diez puntos colocados
 en cuatro líneas: un, dos, tres, y cuatro
 puntos en cada fila.
Símbolomístico que representa
 el número diez.
La tetraktys, figura que tenían por sagrada, indica que los pitagóricos consideraban así los números. Esta figura demuestra que el 10 resulta de sumar 1+2+3+4,o sea, que es la suma de los cuatro primero números enteros. Por ella hacían el juramento transmitido como pitagórico, hecho en nombre de Pitágoras mismo, pero sin nombrarlo, “por quién transmitió a nuestra alma la tetraktys”. La tetraktys es el número perfecto y la clave de la doctrina. Es posible que jugase también un papel en los distintos grados de la metamorfosis del alma.

El diez tiene el sentido de la totalidad, de final, de retorno a la unidad finalizando el ciclo de los nueve primeros números. Para los pitagóricos es la santa tetraktys, el más sagrado de todos los números por simbolizar a la creación universal, fuente y raíz de la eterna naturaleza; y si todo deriva de ella, todo vuelve a ella. Es pues una imagen de la totalidad en movimiento.

La tetraktys forma un triángulo de 10 puntos colocados en cuatro líneas, de la forma siguiente:

La Santa Tetraktys pitagórica
  1. La Unidad: Lo Divino, origen de todas las cosas. El ser inmanifestado.
  2. La Díada: Desdoblamiento del punto, origen de la pareja masculino-femenino. Dualismo interno de todos los seres.
  3. La Tríada: Los tres niveles del mundo: celeste, terrestre, infernal, y todas las trinidades.
  4. El Cuaternario: los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua, y con ellos la multiplicidad del universo material.
El conjunto constituye la Década, la totalidad de Universo: 4: 1 + 2 + 3 + 4 = 10 → 1 + 0 = 1.


Todo es Número: el número como explicación de la realidad


Además los pitagóricos, concebían los números con un carácter pedagógico, pues como ellos no hay otros que tengan mayor capacidad explicativa. El número tenía un sentido genérico y decisivo en la construcción del cosmos. El comienzo es lo Uno (monas), es indeterminada y de naturaleza divina, semejante al apeiron de Anaximandro. De lo uno limitado (denominado así porque no es aún una dualidad numérica o completa, pues lo uno no es el uno cuantitativo, sino un género supremo), surge la díada indefinida (aoristos duas). Pues de la unión de estos dos surge el uno y el dos numérico, es decir, de lo uno el uno y de lo uno y de la díada indefinida el dos. Por extensión surgen los demás números.

Lo uno debemos entenderlo como identidad en tanto la propiedad que tienen las cosas de ser ellas mismas, la díada debemos entenderla como las diferencias pues es en este pensamiento el que liga la identidad con la diferencia, que asume la unidad y la dualidad como los elementos de lo verdadero.
Eurito solía representar los números con piedrecillas, y por este procedimiento, obtenemos los números “cuadrados” y los números “triangulares”.

En efecto, si partimos de la unidad y le añadimos los números impares siguiendo el gnomon, obtendremos los números «cuadrados», mientras que si partimos del 2 y le añadimos los números pares, obtendremos los números «oblongos»:

Rectangulos y gnomones.gif

Esta costumbre de representar los números o relacionarlos con la geometría ayuda a comprender por qué los pitagóricos consideraban las cosas como números y no sólo como numerables: transferían sus concepciones matemáticas al orden de la realidad material. Por la yuxtaposición de puntos se engendra la línea, la superficie es engendrada por la yuxtaposición de varias líneas y el cuerpo por la combinación de superficies. Puntos, líneas y superficies son las unidades reales que componen todos los cuerpos de la naturaleza, y en este sentido todos los cuerpos deben ser considerados como números. Cada cuerpo material es una expresión del número cuatro, puesto que resulta como un cuarto término de tres clases de elementos constitutivos: puntos, líneas y superficies (Ver también Dimensión).


Noción de límite y armonía


Para los pitagóricos, el cosmos limitado, o mundo, está rodeado por el inmenso o ilimitado cosmos (el aire), y aquél lo “inhala”. Los objetos del cosmos limitado, no son, pues, pura limitación, sino que tienen mezcla de lo ilimitado. Los pitagóricos al considerar geométricamente los números, los concebían también como productos de lo limitado y lo ilimitado (por estar compuestos de lo par y lo impar). Identificándose el par con lo ilimitado y lo impar con lo limitado. Una explicación complementaria puede verse en el hecho de que los gnómones impares conservan su forma cuadrada fija (limitada), mientras que los pares presentan una forma rectangular siempre cambiante (ilimitada).

Para los Pitagóricos, la tierra era esférica. La tierra y los planetas giraban a la vez que el sol en torno al fuego central o “corazón del Cosmos”, identificado con el número uno.

Para ellos la esencia de las cosas era la Armonía de los contrarios lo cual constituía el límite que determina el ser preciso de las cosas en tanto que todo ser lo es dentro de determinados acontecimientos figuradores. La forma, progresión, armonía corporal no son caprichosos sino que son reglas que se ajustan a determinadas medidas proporcionales, pues el límite es control ante los desmanes, la cordura frente a las pretensiones desmedidas. Así, de esta manera, el límite constituía el equilibrio y la armoníala fuerza que unía los contrarios.

Crisis del racionalismo numérico


Los pitagóricos crearon los números irracionales, se trataba del descubrimiento de lo irracional, de la raíz cuadrada de dos, aplicable a la relación entre los lados de un cuadrado y la diagonal.

Bibliografía


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domingo, 14 de octubre de 2018

Cómo comunicar el colapso civilizatorio





Tenemos que llamar a las cosas por su nombre. Estamos viviendo el colapso de la civilización industrial, no una crisis más, ni una transición como solemos entender.

Vivimos las primeras etapas de un cambio civilizatorio de grandes proporciones. En este proceso, viviremos la quiebra del capitalismo global, un alza de los conflictos por el control de los recursos, una fuerte reconfiguración del Estado o una “re-ruralización” social. Este colapso de la civilización industrial es inevitable.

Pero esta inevitabilidad no significa que el futuro esté escrito. Dentro del campo de posibilidades físicas que tengamos, la reconfiguración de los ecosistemas y las sociedades humanas dependerá en gran medida de lo que hagamos ahora. Es más, el colapso brindará oportunidades inéditas para la articulación de sociedades más justas, solidarias y sostenibles. Por ejemplo, un sistema energético basado en fuentes de acceso más universal (las renovables), una tecnología más apropiable (más sencilla), sociedades más fácilmente gestionables democráticamente (más locales y de menor tamaño) o un tejido social más denso (la supervivencia pasará por el colectivo). Estas oportunidades serán más cuanta menos degradación social y ambiental se produzca. En este sentido, cuanto antes se pongan en marcha medidas acordes con los nuevos contextos, mayores serán las posibilidades de limitar esta degradación.

Con estas premisas, el objetivo de comunicar el colapso no es realizar un ejercicio de amargura prospectiva, ni un análisis complejo del contexto –aunque ambos factores deban cumplir un papel– sino que las sociedades puedan organizarse para aprovechar las oportunidades y sortear los riesgos que nos brinda el final del metabolismo industrial.




¿Cómo comunicar el colapso a personas conscientes de la situación?

Quienes conocen los escenarios más factibles del cambio climático y de la restricción energética y material, el posible auge de nuevos fascismos, o el probable incremento de la población en condiciones de miseria, temen esos escenarios. No habría que alimentar más ese miedo, sino buscar estados de ánimo que nos sirvan de pértiga para saltarlo. Uno fundamental es la esperanza. Eso es justo lo que proyectan lemas como “sí se puede” y “otro mundo es posible”. La esperanza no se construye sobre la nada, sino que requiere de razones sobre las que sostenerse. Y las hay, pues el colapso abrirá oportunidades a sociedades más vivibles.

Sin embargo, la esperanza habría que transmitirla con realismo. Por ejemplo, comunicar que las renovables son la solución a la situación climática y energética sin cambiar a fondo nuestro orden socioeconómico no es cierto. En este sentido, es probable que el movimiento ecologista haya dado excesivas esperanzas de que el sistema actual podía seguir su curso con “simplemente” aplicar un paquete de políticas climáticas, energéticas o de conservación de la biodiversidad.

Las luchas impulsadas por los movimientos sociales deben tener beneficios perceptibles y sostenibles para quienes participen en ellas y la alegría tiene que ser uno de ellos. Además, en la medida en que nos moviliza más el refuerzo positivo que el negativo, este es un elemento que cobra especial relevancia. Una de las cosas que más alegría y placer nos causa es la interrelación con otras personas para construir algo. Otro motivo que puede alegrarnos es el desmoronamiento de un orden basado en el sufrimiento social y la destrucción ambiental: el final del capitalismo global es una buena noticia.
Además de la esperanza y la alegría, también debería estar la responsabilidad, pues conocer los posibles escenarios futuros es saber que las políticas que se adopten ahora marcarán cuántas personas sobrevivan y su calidad de vida. Para reforzar esa responsabilidad habría que transmitir la relevancia de la acción. En primer lugar, porque es con nuestras prácticas cotidianas como nos construimos como personas distintas. También porque en un entorno muy cambiante quienes se hayan organizado tendrán una importante capacidad de influencia. Finalmente, porque los mundos a los que nos iremos acercando serán cada vez más locales y por lo tanto más influenciables por nuestras acciones.

Si la primera idea tiene que ver con las emociones que movilizamos, la segunda es con el tipo de análisis que realizamos, que debe ser riguroso. El colapso es una disminución drástica de la complejidad de manera que surja una estructura radicalmente distinta. No es un cambio de régimen, no es una ocupación, tampoco es una crisis. Esta marcado por un descenso en la población, la especialización social (diferenciación social, especialización laboral), las interconexiones (comercio, penetración de los órganos de poder), y la cantidad de información que contiene y fluye por el sistema (acceso al conocimiento, arte, intercambio de información). El colapso no es un hecho súbito, sino un proceso que durará muchas décadas. Este es un problema de primer orden, pues actuamos cuando vemos el peligro inminente, pero no si este sucede poco a poco. Por todo ello es importante denominar al colapso por su nombre.

Otro análisis importante es que, aunque el medio ambiente está en el centro de las causas del colapso, no es su única dimensión. También son fundamentales los elementos económicos, culturales y políticos. Pero considerar la multidimensionalidad de factores que concurren en el colapso no significa darles a todos la misma importancia. Así, la capacidad del ecologismo social para analizar el momento actual desde la complejidad, pero dando gran relevancia a los límites ambientales, es un ejemplo a seguir.

Trabajar desde una visión sistémica es una estrategia adecuada para comunicarse con personas que ya son conscientes de la crisis civilizatoria porque es un pensamiento que ya tienen entrenado. Además, esta estrategia ha demostrado ser movilizadora. Una muestra fue la impresionante resonancia que alcanzaron Los límites del crecimiento, un análisis sistémico.


 ¿Cómo comunicar el colapso a quienes NO son conscientes de él, pero quieren saber?

En gran medida, mucho de lo dicho anteriormente se puede aplicar a este grupo, por lo que nos centramos en varios elementos extra.

En lo que concierne a las emociones, es importante sumar el miedo, pues es una emoción que motiva a las personas a no continuar por las sendas más peligrosas. Cuanto menos miedo al colapso tengan las sociedades, más profundo será. En ese sentido, mensajes complacientes con la pervivencia del sistema actual o que pongan “excesivamente” en duda el colapso serían contraproducentes.
Otra razón para no sortear el miedo que causa la comunicación de la prospectiva dura que tenemos por delante es que los cambios necesarios y deseables en la transición civilizatoria requieren de poblaciones maduras. Por ello, no podemos tratar a las personas como si fuesen infantes y no pudiesen hacerse cargo de sus vidas. Si vamos a necesitar lo mejor del ser humano, pongamos altas expectativas en él y mostrémoslo con nuestros actos.

A estas razones para usar el miedo podemos sumar que, para actuar, el ser humano necesita conocer el límite a partir del cual la inacción o la acción incorrecta tiene consecuencias negativas. De este modo, no solo habría que comunicar los aspectos potencialmente peligrosos de los escenarios por venir, sino hacer un esfuerzo por señalar los límites, los umbrales de no retorno. Aunque esto es especialmente difícil, ya que la crisis sistémica que vivimos tiene unos límites inaprensibles, hacer mucha incidencia, por ejemplo, en el aumento de 1,5ºC como límite de seguridad climática es importante.

Un último argumento para usar el miedo es que es una herramienta que se ha utilizado con profusión en numerosas campañas exitosas. Por ejemplo, probablemente el libro más influyente del ecologismo ha sido La primavera silenciosa, que transmitía las perniciosas consecuencias del uso de los pesticidas. Otro texto muy influyente fue el ya nombrado Los límites del crecimiento, que también planteaba un mensaje muy duro. Fuera del ecologismo, también hay numerosos ejemplos, como la lucha contra el tabaquismo.

Esto implica que no deberíamos llamar al cáncer, gripe. Estamos viviendo el colapso de la civilización industrial, no una crisis más, ni una transición como la solemos entender (algo “tranquilo” y más o menos pilotado). Tenemos que llamar a las cosas por su nombre. Igual con algunos sectores sociales el término “colapso” no es el más adecuado, pero no puede ser sustituido por giros que quiten importancia a los desafíos que enfrentamos. Esto no significa regodearse en lo doloroso, es más, resulta clave comunicar desde la empatía.

Sin embargo, el miedo es un potente sentimiento desmovilizador, pues suele inducir a buscar la seguridad en la ausencia de cambios. Además, una sociedad miedosa es insegura de sí misma, por lo que rinde muy por debajo de sus posibilidades. En ella, se bloquea la visión de partes de la realidad especialmente molestas, pero fundamentales para afrontar los problemas. Así, solo las sociedades que consigan controlar el miedo serán capaces de encarar de forma emancipadora el futuro, las otras correrán el riesgo de buscar tablas de salvación en opciones autoritarias.

Por ello, el miedo debe superarse y esto solo se hace en colectivo. Para sacudirse el miedo, resulta imprescindible construir un camino con desafíos asumibles, riesgos afrontables psicológicamente, y en el que las sociedades vean las ventajas y la factibilidad de los cambios. También usar esa pértiga en forma de esperanza y alegría que nombramos. A las estrategias ya expuestas para construir la esperanza, habría que sumar otra de especial importancia para este grupo: que para que sea creíble, tiene que encarnarse y vivirse.

La última idea es la importancia de articular la comunicación desde el hacer más que desde el decir. Los entornos en los que nos movemos construyen nuestro sistema de valores. Cambiando nuestras formas de actuar, cambiamos nuestras formas de pensar. Así, los cambios personales y sociales solo se van a dar si las personas participan en entornos que gratifiquen valores emancipadores. Por ello, más clave que los discursos que articulamos son las prácticas que promovemos. Además, relacionarnos a través de las prácticas y no de los discursos diluye las barreras que nos ponemos ante ideologías ajenas.

Para esta construcción de visiones alternativas, será importante que existan muchos entes comunicadores distintos con mensajes parecidos. Esto permitirá sortear la voluntariedad de la escucha. Conseguir esos emisores diferenciados pasa por que distintos grupos sociales sean intermediarios de nuestra comunicación y la traduzcan. Que otras personas hagan suyo el mensaje, dándole sus propios matices y énfasis. Desde esta perspectiva, podría ser más estratégico comunicar a un público cercano, que tiene predisposición a escucharnos y maneja nuestros mismos códigos, y que este sea el que comunique posteriormente a otros sectores.

(Este texto es un resumen de su contribución de Luis González Reyes al libro Humanidades ambientales.)


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82 años del Consejo de Aragón: el efímero y único gobierno libertario de la historia.


La ocupación de las tres capitales provinciales por los sublevados propició, al dejar sin estructuras de Estado la mitad oriental de la comunidad, la creación, hoy hace ochenta años, del Consejo Regional de Defensa de Aragón, la única experiencia de Gobierno libertario de la que existe constancia.
“Les faltó tiempo. Fue una experiencia de organización política que, en unas circunstancias nada favorables, dió pasos hacia la normalización”, explica el historiador de la Complutense José Luis Ledesma. Se refiere al Consejo Regional de Defensa de Aragón, el primer, y prácticamente único, episodio de gobierno libertario del que hay constancia en la historia. Este organismo, presidido por Joaquín Ascaso, gobernó durante diez meses, entre el 6 de octubre de 1936 y el 11 de agosto de 1937, la mitad oriental de lo que hoy es la comunidad autónoma.


sábado, 13 de octubre de 2018

Noam Chomsky: “La gente ya no cree en los hechos”





A punto de cumplir 90 años, acaba de abandonar el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Allí revolucionó la lingüística moderna y se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos.
Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) hace tiempo que superó las barreras de la vanidad. No habla de su vida privada, no usa móvil y en un tiempo donde abunda lo líquido y hasta lo gaseoso, él representa lo sólido.

Fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, figuró en la lista negra de Richard Nixon, apoyó la publicación de los papeles del Pentágono y denunció la guerra sucia de Ronald Reagan. No importó que le acusasen de antiamericano o extremista.


—¿Se considera un radical?
—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.
—Pues defínase ideológicamente.
—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.

—¿Vivimos una época de desencanto?
—Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y
Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general.
La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo.
—¿Y así surgen las fake news (bulos)?
—La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.
—¿Ni siquiera en los medios de comunicación?
—La mayoría está sirviendo a los intereses de Trump.


“La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”



—Pero los hay muy críticos, como The New York Times, The Washington Post, CNN…
—Mire la televisión y las portadas de los diarios. No hay más que Trump, Trump, Trump. Los medios han caído en la estrategia que ha diseñado Trump. Cada día les da un aliciente o una mentira para situarse él bajo los focos y ocupar el centro de atención. Entretanto, el flanco salvaje de los republicanos va desarrollando su política de extrema derecha, recortando derechos de los trabajadores y abandonando la lucha contra el cambio climático, que precisamente es aquello que puede terminar con todos nosotros.
—¿Ve en Trump un riesgo para la democracia?
—Representa un peligro grave. Ha liberado consciente y deliberadamente olas de racismo, xenofobia y sexismo que estaban latentes pero que nadie había legitimado.
—¿Volverá a ganar?
—Es posible, si consigue retardar el efecto letal de sus políticas. Es un consumado demagogo y showman que sabe cómo mantener activa su base de adoradores. A su favor juega también que los demócratas están sumidos en la confusión y puede que no sean capaces de presentar un programa convincente.
—Suena a Orwell lo que describe.
—Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches.
¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.
—Y ante esta situación, ¿no es demasiado débil la contestación social?
—Hay muchos movimientos populares muy activos, pero no se les presta atención porque las élites no quieren que se acepte el hecho de que la democracia puede funcionar. Eso les resulta peligroso. Puede amenazar su poder. Lo mejor es imponer una visión que te dice que el Estado es tu enemigo y que tienes que hacer lo que puedas tú solo.


Fragmento:
Entrevista a Noam Chomsky por Jan Martínez Ahrens para El País