domingo, 8 de octubre de 2023

Historia del anarquismo tercera parte: Utopías y Eutopías, sin final de la historia

Indice de contenido 

1º sueños míticos

2º Jahvé toma el mando

3º El despertar del hombre

4º La república Guaraní 

5º Las utopías invaden el mundo

6º Pesadillas y esperanzas: degradación de las utopías: totalitarismos y distopias.

7º Un mundo indignado, eutopía y el final de la historia vs la utopía neoliberal distópica

8º Un mundo infinito para un mundo con fecha de caducidad

Bibliografía

1º sueños míticos.

La historia de Adam (persona) y Eva (vida), su segunda mujer, evoca a un mundo perfecto perdido en el pasado, a el Arca de Noé, descendiente del tercer hijo de Adam y quien vivió solo 950 años, nos remite a la ilusión utópica de la salvación de los elegidos, de un mundo corruppto que será destruido y del que resurgirá un nuevo paraíso perdido. Son prototipos de una utopía reinterpretada. Jehová (yo soy el que soy) lo proporcionaría todo en el Éeḏen (paraíso), siempre que el humano feliz e inmortal se mantuviera alejado del árbol de la ciencia. Al probar el fruto del conocimiento, el hombre se convierte en moral, tiene noción del bien y del mal. Para ello, tuvieron que desobedecer al amo, activar su sed de conocimiento. Se les abre los ojos, entienden que no pueden vivir sin la autoconsciencia (desnudos) cual animales, y que están condenados a crear y construir. Ganan inteligencia y libertad, pierden la felicidad y la eternidad “multiplicaré tus dolores mujer y a ti hombre con el sudor de tu frente comerás el pan…” El asesinato fratricida fue el primer fundador de una ciudad, Caín, al rebelarse contra Jehová. La raza de Caín se extendió por el mundo. “Jehová que todo lo sabe se arrepiente de haber creado el hombre, y decide destruir el mundo existente para crear un nuevo mundo más perfecto que el anterior. Avisa a Noé, el único hombre justo y perfecto sobre la tierra, “Todo lo que hay en la tierra morirá”.

Hesiodo en el Siglo VIII antes de nuestra era, campesino y pastor, junto con Homero, constituyen fuentes orales de los mitos. En la Teogonía se desarrolla el origen del cosmos y los dioses. El mito de Prometeo y Pandora, las edades del hombre. Hesiodo explica la maldición divina de Zeus (deux-dios) contra los seres humanos por haberle robado el misterio del conocimiento. Pero los dioses le concedieron inteligencia al ser humano para que la usara. Tras el hurto filantrópico de Prometeo, Zeus castigo a los humanos con carestía, trabajo y las enfermedades, solo entrega desgracias a los hombres del futuro. Envía a Pandora, cuya belleza les hará abrazar su propio mal. Mitos misóginos, la mujer como origen de conocimiento y mal. La caja esparce pobreza enfermedades como castigo de Zeus por haber robado el fuego del conocimiento. Hefestos la moldea, Atenea la dota de saber, Afrodita le da sexualidad y Hermes le da una mente cínica y carácter voluble. Prometeo (el que piensa con previsión) avisa a su hermano Epimeteo (el que piensa tarde) que nunca acepte un regalo de Zeus, pero el cae en la trampa de acoger a la bella pandora como el más hermoso bien. Los seres humanos son como ambos hermanos gemelos. Según Hesíodo, existió una edad de oro anterior a la maldición pandórica, cuando se vivía en perfecta felicidad, así eran las cinco extirpes de humanos: La primera humanidad fue creada por los dioses y vivió bajo el eón de cronos, eran ricos y felices, aunque mortales nunca les alcanzaban las enfermedades o la vejez, morían en un sueño. Los sustituyo los hombres de plata, que vivieron en un matriarcado de violencia desorbitada. La generación de bronce estaba compuesta de hombres soberbios y violentos también. Tras ella la estirpe de los héroes, nobles por su carácter de semidioses, que murieron en guerras, aunque a algunos Zeus les concedió vivir en la isla de los afortunados, lejos de los hombres. La última generación es la del hierro, el hombre actual.

Platón transformo la utópica mitología en racional, aristocracia dirigida por los Aristoi (los mejores), que a su juicio somos los filósofos. Platón admiraba el sistema espartano de castas y jerarquías y despreciaba la democracia que asesinó a su maestro Sócrates, el hombre más sabio de Grecia. En Politea “la republica” (gobierno de las polis) no res-pública, se debate sobre la justicia y el estado ideal. En el libro “Glaucón” dice que el estado ideal no es más que una ciudad de cerdos. Antes Sócrates, el defendió que la civilización trae lujos. En el estado primitivo solo había la anarquía natural y el intercambio justo y sencillo de bienes, con la complejidad se hace preciso otro orden. Los guardianes filósofos surgen para establecerlo. La educación constituye toda base del ciudadano y el estado. Las matemáticas contienen las leyes universales que están en los ideales, los reyes-filósofos aspiran al máximo poder y saber. Los guardianes no miran por su propio bien sino por el de la comunidad, donde no hay familia pero si el amor libre, todos somos hijos de todos. El comunitarismo platónico esta solo reservado a una parte de la comunidad: los guardianes, las clases dirigentes. La propiedad privada y la familia son males inevitables, para las clases inferiores artesanas y agricultoras. Es un comunismo cerrado, que solo escoge a los mejores. El estado propone las relaciones para engendrar (eugenesia). Esto sería criticado ya desde su discípulo Aristóteles, quien reserva a la mujer un lujar inferior al del guardián.

Evémero en el 330 ane (antes de nuestra era) escribió una especie de novela “la inscripción sagrada”, donde en uno de sus viajes llega a la isla Panquea, donde se vive en armonía, no hay propiedad privada, no hay jerarquía, solo sacerdotes, agricultores y artesanos. Júpiter fundó la isla, los dioses habían sido mortales, príncipes virtuosos, que fueron divinizados. Aquellos pueblos que olvidan el origen humano de sus dioses son aquellos que no disfrutan de una vida social perfecta, como señalaría Marx con la religión como opio del pueblo y Feuerbach con la alineación a sus deseos. Nietzsche despreció lo divino como una mentira humana que debilita la inteligencia y Freud como una sublimación de tabúes subjetivos.

 Yambulo (S. II ane) es autor de la isla del sol, una colectivista sin propiedad privada, sin castas, donde hay igualdad absoluta, el trabajo es obligatorio para todos sin excepción. El ciudadano del mundo, el cosmopolismo estoico, y la idea de una república universal, Alejando Magno primero y luego Roma, son los primero intentos reales de imponer ese modelo.

Cristianos y comunistas: El cristianismo lleva la utopía a lo ultraterreno, los primeros cristianos sectarios se reunían en catacumbas y compartían lo que tenían. Pablo de Tarso predica: Da a Jehová lo que es de Jehová, y al cesar lo que es del cesar. Así desactiva cualquier rebelión. Cuando crecieron en número, los apóstoles crearon la primera iglesia, los diáconos administradores, repartían los bienes entre los necesitados (lo opuesto a ahora), y cumplían tres funciones: 1º vigilar que los bienes que los cristianos se desposeían se dieran a la comunidad (bajo riesgo de muerte por dios), 2º y 3º reparto de las riquezas y extender la palabra.

2º Jahvé toma el mando.

Los viejos dioses son prohibidos y olvidados. Un año después del edicto de Milán, Constantino ya en el siglo IV de nuestra era estableció la libertad de culto, pone fin a la persecución de cristianos y se devuelven sus posesiones. Se les concede el derecho a la magistratura romana, que se transforma en influencia política, los obispos se convierten en piezas claves del poder. En 380 ne Teodosio da legitimidad al poder de los cristianos, la religión se convierte en la oficial del imperio. Los cristianos tuvieron que ver como los puestos más relevantes pasaron a manos de las élites cristianas. Poco después, los bárbaros arrasan Roma. Muchos Romanos señalaron al cristianismo como culpable de esto, por abandonar a los dioses romanos. Agustín se hace eco de las tesis anticristianas y escribe De civitate Dei: “Roma ha sido castigada, no aniquilada”. El obispo de Hipona (354-430) escribe una utopía ultraterrena para justificar la nueva religión. Todo poder o imperio está fundado por un criminal, creado por el pecado, pero siempre es mejor un orden instituido, aun puesto por un criminal, que un mundo en desorden absoluto, sin tiranos, anárquico. La ciudad de dios vencerá y formará el reino de Jesucristo sobre la tierra, a través de la iglesia, en el juicio final. Con Joaquín de Fiore (1130-1202) se defiende una comunidad sin jerarquías en el que todos eran iguales representantes de dios y conviven en armonía, la amistad comunista original, entonces el mundo sería la ciudad de cristo.

3º El despertar del hombre.

La llegada del nuevo mundo al imaginario europeo, activa las ensoñaciones religiosas de mundos más perfectos y humanos. De este ánimo general brotarán las preocupaciones de Thomas More y Maquiavelo, aunque de diferentes maneras.

Moro se juega el cuello: La isla de la utopía. Es decapitado por no aceptar el divorcio de Enrique VIII, pero antes en 1535 publica su opúsculo Utopía y narra un sistema de gobierno perfecto, con un ideal de comunismo cristiano primitivo. Desarrolla ideas que pasarán a un socialismo posterior, como su crítica al capitalismo, haciendo uso de una fina ironía humanista. En una primera parte, escribe sobre la corrupción y barbarie de la iglesia, contra el capitalismo, la pobreza generada por la monarquía, la burguesía y la iglesia o la propiedad privada. En la segunda parte describe la isla de utopía, donde todo es común, la técnica y ciencia dominan (es una isla artificial), donde los dioses solo eran seres humanos sabios que fundaban ciudades. El trabajo es universal, se implanta una ingeniería social que Utopo (el fundador) trazo para la ciudad desde el principio. Imponer estas ideas comunistas por la fuerza solo ha traído guerra y violencia, pero en Utopía este sistema se implementa pacíficamente. La economía es dirigida, las ocupaciones según las necesidades del estado, solo se trabaja 6 horas al día, no hay interés consumista, el oro se usa para las cadenas de los presos y esclavos, la educación para liberar a los niños, se estudia toda la vida. Sin embargo, hay una élite para los más aptos, y todos forman parte del ejército, aunque son pacifistas.

La nueva Atlántida de Francis Bacon. London 1561-1626, la ciencia como arma de la inteligencia para poner la naturaleza al servicio del hombre, escribe la nueva Atlántida -la república perfecta- en alusión a Platón y el relato del continente perdido. Un barco de Perú llega a una isla perdida, donde se entienden en castellano, y deben pasar una cuarentena. Bensalem es cristiana, fundada por Bartolomé, apóstol de Jesucristo, y Saloma es legislador y rey original. Se comercia no con materiales, sino con conocimiento. Los viajes al extranjero están regulados para mantener las costumbres, los exploradores traen ciencias y artes, invenciones y descubrimientos. Solo cabe la castidad y decencia puritanas, prohibida cualquier desviación sexual. Berusalem es vista como una iglesia científica, no es igualitarista, sometida a un sistema tecnocrático de ermitaños-científicos que experimentan acerca de dios y el dominio de la naturaleza. Dominan los agentes atmosféricos, experimentan con animales, dominan la luz, y su elixir el agua del paraíso cura y alarga la vida, naturaliza el servicio del hombre. Su armamento es superior al resto, la ciencia ha sustituido la religión y toda la política.

La ciudad del sol de Campanella (Civitas Solis). Tommaso (1568-1639) fue aficionado a la magia, sospechoso y condenado por herejía, se creía un enviado por dios para restablecer la unidad religiosa, se conjura contra la monarquía española y su dominios de Italia, pretendía derrocar al intruso e instaurar una república filosófica-teológica. Fue descubierto y torturado, tuvo que hacerse pasar por loco para salvar la vida. En su isla, la ciudad del sol en Taprobana, astrología, ciencia y magia se entremezclan. El mal gobierno y los problemas de la sociedad tienen una causa: no se guían por los valores cristianos. Política y región deben volver a ser uno, así habrá verdad y justicia absoluta. En ciudad del sol hay un príncipe sacerdote y tres adjuntos: Pon, Sin y Mor, que significan potestad, sabiduría y amor. Es una monarquía teológica de un absoluto y tres ministros, sin distinción entre público y privado. Eugenesia: amor se encarga de la reproducción en esta ciudad instaurada por filósofos. Frente al egoísmo del amor propio que engendra divisiones sociales, como la casa propia, hijos propios, mujer y propiedades, todo ha de ser compartido, amor por la patria. Se elimina la familia para cohesionar el estado. Es un comunismo teocrático. No hay libertad, la vigilancia es constante, esto lo ocasionaba un temor a una revolución como la francesa o rus con el leninismo. Se habla de la dignidad del trabajo, del estudio, y se crítica a la burguesía. El sol o metafísico supremo no es un noble ignorante ocioso, sino inteligente y culto. El deber de trabajar es un mandato cristiano, igual que la idea de distribuir equitativamente las riquezas.

Cristianopolis de Johann valentin andreae, 1586-1654 Alemania, primera utopía protestante de los rosacruz sociedad secreta cristiana, busca la purificación a través de símbolos y rituales. Sale a la luz un año después de la guerra de los 30 años (1618-1648) entre potencias católicas y protestantes. En esta ocasión la isla de llama Caphar Salama (o cafarsalama) y es simbólica, ya que se trata de un náufrago que se siente extraño en el mundo. Rige “el teólogo” en esta isla que es un viaje al interior del ser. Se busca fundar una ciudad perfecta con todos los “buenos” cristianos perseguidos por los corruptos, como intentaron hacer en tierras norteamericanas. Un cosmoxenismo, el ciudadano del mundo de un estado celestial, espiritual, luterano. Las leyes derriban del evangelio y se desprecian las riquezas. La mayor parte del texto está reservado a la narración de la educación de los metropolitanos, solo así se consigue el estado ideal. La pedagogía será muy importante para Rousseau y los socialistas de Fourier. El sistema es aristocrático, el teólogo, el juez y el erudito gobiernas cristianopolis, asistido cada uno por el senado. Hay diferencias políticas, pero no económicas, no hay tampoco propiedad privada, todos los bienes son comunes porque el trabajo es universal, no hay manos ociosas. La ciencia es reconocida como una ocupación más.

4º La república Guaraní

Fue un proyecto real que duro más de un siglo, y que se puede considerar el primer intento de llevar a la práctica real una utopía comunitaria actual. Ocurrió en 1610 en los territorios españoles de américa, donde la compañía de Jesús fundo un pequeño estado o ciudades llamadas “reducciones” en tierras del hoy Argentina, Paraguay y Brasil. Habitadas por nativos indios de la etnia guaraní, que se consideraban puros, como Rousseau definía “el buen salvaje”, educados antes de que cayeran en las garras de la civilización. Un grupo de religiosos quisieron fundar un estado perfecto con ingeniería social. La aventura termino en 1768, año que Carlo III ordenó la expulsión de los jesuitas de todos los territorios españoles, deshaciendo las reducciones de las que hoy solo quedan ruinas declaradas patrimonio de la humanidad. La república Guaraní tenía tres niveles de gobierno: El rey de España, la compañía de Jesús, caciques guaraníes. Jornadas laborales de 6 horas, misas, escuelas, adoctrinamiento religiosos, hogares comunales, higiene, trueques y propiedad mixta, sin moneda e intercambios entre reducciones, prosperidad. Se prohibía la pena de muerte y servidumbre, y la pena perpetua era de un máximo de 10 años. Estuvo amenazada por muchos intereses, como el esclavismo que Portugal llevaba a cabo en Brasil.

Jean-Jacques Rosseau. (Ginebra 1712-1748 Francia) hombre de contradicciones ya que prefirió enviar a sus hijos al hospicio antes que se tutelados por su inculta familia política, ya que se casó a los 56 años con la mujer “analfabeta” con la que tuvo 5 hijos, igualito que su “Emilio”. Además tuvo una relación materna-erótica con una mujer mucho mayor que él, y vivió mantenido hasta que empezó a escribir y entro en contacto con la elite cultural francesa. En 1762 publico Emilio y el contrato social, y tuvo que huir de Francia de nuevo a suiza cuando la muchedumbre ataco su casa. En Inglaterra fue invitado y protegido por el propio Hume. Para él el buen salvaje era bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompía. El hombre natural es el pre-político, no conoce la ambición ni el poder, está libre de colaboración o rivalidad, vanidad o competencia, pero en la evolución eso se perdió, primero con la invención de la agricultura y la acumulación de bienes, después por las luchas por acaparar, lo que provoco el surgimiento de la propiedad privada “el primero que valló un terreno y se dijo –esto es mío- y se encontró gente tan simple para creerlo, fue el verdadero fundador de la sociedad”. Por lo tanto la sociedad civil es lo contrario a la sociedad natural, nació cuando algunos excluyeron a los demás de uso de los bienes proporcionados por la naturaleza. Todo acto político es una mera farsa, solo sirve para justificar el poder y la fuerza de unos pocos. Así los poderosos convencieron a los desposeídos de un pacto político, en el que todos se sometían a un poder que los protegía de la violencia que cualquier semejante pudiera causarles. Del mismo modo que los que había usurpado la tierra se sentían amenazados por los que la necesitaban, por ello crear el pacto que dio lugar a la sociedad, que legitima lo que se había robado, como Agustín dijo, el estado tiene su origen en el crimen. La política no es más que el instrumento del poder económico, nace a su servicio. En Marx esto es usado para denunciar la democracia burguesa, que no es más que el engaño de los poderes capitalistas para dominar las masas de los desheredados. La vida social está marcada por la apariencia y la ficción, no por el ser, esto hace esclavo a hombres y mujeres modernos, que viven pendientes del juicio ajeno, con sistemas políticos latrocinios (basados en el robo público), considera el absolutismo como máximo nivel de corrupción humana. Esto servirá a los revolucionarios franceses para justificar su ataque al antiguo régimen.

5º Las utopías invaden el mundo

La revolución francesa (1789) dio al proletariado la salida de la edad contemporánea, pierden a un rey, iglesia y nobleza, y surge un nuevo actor político: el pueblo y la nación.

El estado y el socialismo de estado. Fichte, padre del orgullo alemán: Johann Gottlieb Fichte (Rammenau, 1762-Berlín, 1814), filósofo cuyos discursos sobre la nación se consideraban el principal aliciente de la unificación, los escribió en 1806 en el Berlín ocupado por Napoleón. Quería crear el estado alemán, el más poderoso y autosuficiente, cerrado al extranjero, conservar la idiosincrasia y la dominación del capitalismo. Mixtas leyes para todos, el estado debe dirigir la economía, un socialismo de estado, no depender de los capitalistas de otros países. Ataca el mercado libre (de libertad) junto con el individualismo económico, el mayor enemigo del ciudadano y el pueblo. NO se puede dejar el futuro del estado en manos de egoístas corrupptos, esto solo provocaría miseria y pobreza, incluso guerras civiles. La mano invisible de Smith es una ficción. El estado también debe controlar el consumo, siempre de la propia nación, patriotismo económico. Viajar al extranjero por ocio no estaría permitido. Una pequeña comunidad de sabios internacionales estarían excluidos de ese cerramiento. El intercambio cultural, ciencia e investigación, etc. y no el económico traerían paz al mundo. Las narraciones de guerras serian sustituidas por “progresos de la ciencia”. Se evita así la guerra comercial universal. Así se quiso evitar también las guerras que más tarde llegaron, económicas, imperialistas, que los poderes económicos fomentan invadiendo y enemistando naciones. Frente al belicismo economista, propuso la utopía de pequeños mundos cerrados y armónicos. Tanto para Roseau como para Fichte la corrupción de los seres humanos se debe a la civilización egoísta y competitiva que favorece el consumismo de lujo, frente a la austeridad y sobriedad.

Socialismo utópico. La revolución industrial trae más esclavitud, el capitalismo convierte en parias a quienes no pudieran ser explotados. Esta Inhumana explotación e indignidad llevo a los filántropos a responder a los males del liberalismo económico y causar así una revolución pacífica en USA contra la explotación de la clase obrera. Friedrich Engels (1820-1895) libro del socialismo utópico al socialismo científico, donde se intentaban realizar proyectos para el presente. Saint-Simon, el conde Claude-Henri de Rouvroy (Paris 1760-1825) filántropo y filósofo francés, considerado padre del socialismo moderno, vivió la revolución francesa y decepcionado por líderes políticos incapaces, se propuso echar a los políticos y dar paso a los industriales filántropos. Para el la culpa de las desigualdades no era el sistema de corrupción y explotación, como afirmaba Fichte, sino un sistema político corruppto que impedía la planificación industrial. Su sistema puede ser denominado socialismo industrial. Renunció al título de noble e hizo negocio con la revolución, amasando una fortuna que al final le llevó a la ruina. En todo esto transcurren los periodos de revolución industrial (1784) y francesa (1789), restauración (1814-1815) y revolución (1848). Los nuevos “sacerdotes” científicos junto con los comerciantes vendrían a sustituir las elites nobiliarias y eclesiásticas en la labor de gobernar y dirigir el estado. -¡Si desaparecieran todos los nobles de Francia no ocurriría absolutamente nada! ¡La pérdida seria de las clases productoras!- Esto le valió la persecución judicial cuando en 1820 hubieron atentados contra políticos y se le acusó. Saint-Simon abogaba por un cristianismo primitivo científico, Engels lo encuadró en el socialismo utópico. Detectó la necesidad de dotar al hombre actual de un nuevo sentido de vida espiritual, como después de él Nietzsche “La muerte de dios” y Max Weber “desencanto del mundo” y el existencialismo de la segunda mitad del siglo XX hablará ya de un mundo sin sentido. Esto no justifica la desigualdad, sino un socialismo orgánico con la sociedad como una industria, bien administrada, en la que todos cooperan en su administración.

Owen, un samaritano con la vara en la mano. Robert Owen (Gales, 1771-1858), ideal del self-made man, vivió la depresión de la revolución industrial, conoció todos los escalones del proceso de producción. En 1813 escribe una nueva visión de la sociedad, América para empezar desde cero, sin los obstáculos de Europa, la tierra prometida del rico empresario europeo con vocación filantrópica. En 1825 Compro una gran extensión de tierra en indiana (USA) que llamo New Harmony, y quiso crear una comunidad gobernada por valores cooperativistas: fracasó. Apoyo el movimiento obrero británico y creo la gran unión consolidada de oficios. Si los obreros se unieran en cooperativas, harían innecesarias las fábricas de explotación capitalista. Fundo el periódico El nuevo mundo moral donde colaboro con Engels. Creó una alternativa al dinero, el banco o bolsa de cambio equitativo de trabajo, que en la actualidad seria el banco de tiempo. El carácter del individuo está determinado por el entorno, no por sí mismo, son productos de la gran fábrica estatal de la sociedad “el carácter del hombre está formado para el no por el “suprimid las circunstancias que crean el delito en el ser humano y ser suprimirá el delito”. La industrialización había producido un ser humano corruppto. Con la educación se podía salvar al ser humano, creyó que el cambio social podía producirse a través de comunidades ejemplares que contagiaran su prosperidad y felicidad. En 1817 escribió un informe sobre las penosas condiciones de vida de las clases bajas y proponía una organización de comunidades para todos los desfavorecidos, su primera utopía. 2000 personas autónomas con fábricas, viviendas y tierras propias, y con educación y necesidades sociales. Su ideología era un moralismo racional y ateo. No son las creencias quienes fundan las sociedades, sino el modelo económico. En su cooperativas nadie tenía parcelas privadas, todo estaba repartido. “Los individuos enfermos físicos, intelectuales o morales se internarán en un hospital hasta que se hayan recuperado”, esto recuerda a los Gulag soviéticos de Stalin donde se reeducaba disidentes, o los planes de Mao en china con el “gran salto” basado en pequeñas colectividades autosuficientes, que mató a millones de personas.

Fourier: Un loco genial (Francia 1772-1837) No se preocupó ni de incrementar su capital ni de mantenerlo, invirtió su herencia en viajes por Europa. Tuvo trabajos modestos, fue autodidacta como Owen, no pasó por academia. Odiaba el comercio, descubrió que el precio de la manzana de calidad inferior era 10 veces superior en la ciudad, era el abuso de una sociedad corruppta. Su sistema seria pacifico, otra sociedad cooperativista que se propagaría por el mundo, pero debería ser financiada por un mecenas. En Rumania, un terrateniente implantó su sistema, que fue arrasado por los propios campesinos. En USA, otro llamado Brock Farm, quería partir de cero para salvar la humanidad misma. Fourier pone en tela de juicio la totalidad de toda la historia humana, la duda cartesiana, poner lo conocido en cuarentena. Todo es un cumulo de errores, sobre lo que no se puede fundar ninguna verdad. Toda promesa de futuro es una trampa, no puede haber progreso, porque la civilización es un mal absoluto que no se puede mejorar. No hay que casarse, no trabajar para una futuro, vivir el presente. La máquina de vapor, un gran avance, solo traía más miseria, el progreso económico no había traído más prosperidad, solo veía desheredados, parias y proletariado. La revolución industrial trajo más pobreza que en las zonas no industrializadas rusas. Conclusión: la civilización impide la felicidad del ser humano. Tirar el arroz para que no bajara el precio habiendo hambruna, es un ejemplo claro de las miserias que crea el capitalismo. Ricos y pobres son desgraciados. Él defiende el amor libre, el matrimonio es una prisión, defiende la poligamia y poliandria (mujer casada con más de un hombre). “Siempre que reprimimos una pasión, cometemos un acto de insurrección contra dios”. La civilización invento las palabras para mantener el engaño: libertad, igualdad y fraternidad. La revolución francesa fue el último engaño. Padre del surrealismo, en los falansterios, comunas de 1700 personas, el amor seria libre, el nivel de libertad se media por la libertad de la mujer. La educación del niño sería lo más importante, reparto equitativo de las ganancias, un comunismo de pasiones, sin familias, sin agricultura, viajeros entre falansterios en una federación mundial a cuya cabeza estaría la omnimarca, con capital en Constantinopla.

Sociocracia. Auguste Comte: El sacerdote de la ciencia (Francia 1798-1857). Entró a formar parte del grupo de Saint-simón, al que dejo por su mesianismo, para fundar su “religión de la humanidad”. Problemas psicológicos lo llevan a un internado “la religión positiva presenta a Comte como un sacerdote de la misma”. La sociología positiva es la ciencia que estudia científicamente al hombre, el resto a la naturaleza. La humanidad deberá ser gobernada por sabios expertos en la  ciencia del hombre; positivistas, sus seguidores.

Socialismo científico: Marx, la filosofía se mancha las manos. Karl Heinrich Marx (Prusia 1810-London 1883) fue un judío convertido al protestantismo. En 1844 conoce a Engels en Paris, escribe su tesis sobre Feuerbach (1845), expone que “los filósofos han interpretado el mundo, pero de lo que se trata es de cambiarlo”. Influenciado por Hegel (1770-1831) convierte el idealismo en materialismo. La idea de la libertad no vale nada si no se lucha por lograrla. El marxismo camina a los hombros de Saint-simón, Fourier y Owen, tras el desastre Napoleónico y el mesiánico de Comte que quería salvar el mundo sin quebrar el orden imperante. El poder no se cede, si no es por la fuerza. Marx denuncia las desigualdades y funda el periódico “la liga de los comunistas” y un año después la de los justos por trabajadores alemanes. En 1848 publica el manifiesto comunista. Renunció a una vida cómoda por no hacerlo a su ideal de lo que consideraba justo. Su comunismo se basa en el “materialismo científico”. La sociedad se compone de infraestructura (la economía) y superestructura (creencias y valores que legitiman el poder). La superestructura protege la infraestructura de las críticas, somete a los desfavorecidos. La ciencia de la historia muestra que el motor es la explotación económica. Los enfrentamientos entre los poseedores de los medios y la clase dominadas es cíclica, la dialéctica de la historia. Esta filosofía atea culpa al hombre de los males del hombre, donde la propiedad privada es el origen de todo mal. Para que los oprimidos no se rebelen, los dominadores elaboraron un sistema de creencias que justifican su poder superior y ciertas concesiones a los oprimidos, migajas morales. Cuando la burguesía no sea ningún aliciente más, la conciencia de clase dará lugar a la revolución final comunista, donde no habrá clases sociales sino igualdad plena y absoluta, no propiedad privada. La victoria del proletariado sobre los burgueses no implicará una nueva clase dominante, ya que entonces no habría comunismo (lo que demuestra que nunca se ha implantado el comunismo auténtico), se conseguirá un estado comunista “dictadura del proletariado” como estado inicial entre el sistema capitalista y la sociedad comunista. Una vez superada la forma de control del estado, la propiedad privada y la distinción de clases, la sociedad comunista eliminará el estado, y la igualdad seria real, el final de la historia. Estos objetivos coinciden con el anarquismo, pero este no requiere de pasos previos ni totalitarios. La historia no es repetición, sino reelaboración de viejas ideas lo suficientemente vivas como para volver a presentarse en cada época.

ANARQUISMO (Lo que nadie te cuenta). Marx y Bakunin se enfrenta en la primera internacional (1864), el anarquismo no tenía una figura irresistible como Marx, es un movimiento plural y desordenado, cuyas figuras principales son Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), Mijaíl Aleksándrovich Bakunin (1814-1876) y Marx Stirner (1806-1856), que dividen el anarquismo en sindicalista, conspiratorio e individualista, siendo muy resumido. Proudhon se considera el primer padre del anarquismo moderno, mientras Marx habla a favor del pueblo, en Proudhon quien habla es el pueblo. De madre sirvienta y de padre cervecero, no quería cobrar más de lo justo, lo que se tradujo en la principal tesis de su hijo: La propiedad es un robo. De formación académica escasa, no llego a terminar el bachillerato, tuvo que ponerse a trabajar a los 19 años. Autodidacta, como Descartes y Rousseau, aprendió hebreo y lingüística. Su tercer libro ¿Qué es la propiedad? 1840. En 1843 publica la creación del orden de la humanidad y filosofía de la miseria, que le valió una dura respuesta de Marx con su mísera de la filosofía. Marx (más intelectual) le desprecia y él lo tomaba con sarcasmo. Con la revolución de 1848 y el más alto prestigio intelectual, será elegido diputado de la 2º república francesa. Se mostró inflexible con sus posiciones revolucionarias. Cuando Napoleón da un golpe de estado, Proudhon le atacó y fue arrestado con dos años de cárcel. Finalmente publica el principio federativo y antes de morir: De la capacidad política de la clase obrera.

Anarcosindicalismo. La justicia como principal ideal de Proudhon, desarrollada a través de una ley intrínseca: el progreso. La justicia se plasma en la vida de dos maneras: como revelación o como revolución “es el fundamento de las sociedades”. La justicia no deriva de la ley, sino al contrario. Sin organización no se puede luchar contra el burgués, en base a la justicia y razón pública ofrece la alternativa organización socialanarquista, el principio federativo. La ciudad ideal es una proliferación de comunas que elaboren su propia red de relaciones, hasta hacer que el estado opresor se desintegre. Es un mundo sin estado ni centros rectores. Para lograrlo hay que atacar la institución fundamental de burgués: La propiedad privada ¡La propiedad es un robo! Propietario y ladrón son sinónimos.

BAKUNIN, el noble enemigo de dios y del diablo. Mijaíl Aleksándrovich Bakunin (Михаил Александрович Бакунин en ruso) (Priamújino, Torzhok, Imperio ruso, 1814 - Berna, Suiza, 1876) considerado padre del anarquismo como movimiento de masas, dejó notable obra escrita aunque fue más hombre de acción que teórico. Procedía de una familia noble rusa, llego a ser oficial militar hasta que rompió con su familia y empezó a estudiar filosofía en 1835. Conoció a Kant y los idealistas alemanes, tradujo a Fichte. En 1842 viaja a Berlín y conoce a socialistas, en Francia a Proudhon, ya entonces anarquista, conoce en 1871 la comuna de Paris y su sangrienta derrota; anarquistas y comunistas unidos había sido los verdaderos catalizadores del movimiento insurreccional. Bakunin es condenado en Dresde a cárcel y muerte, luego a condena perpetua que cumplió en Rusia para salir en 1851. Escapó y estuvo en Japón y América hasta 1861, Inglaterra para acabar en suiza. En Ginebra funda la Alianza Anarquista Internacional de la Democracia Socialista, cuya ala libertaria pasará a engrosar la AIT o primera internacional liderada por Marx y Engels. Después de expulsar a Bakunin y los anarquistas se centra en los comunistas alemanes. Bakunin murió en la pobreza y casi la soledad en 1876 en Berna.

Anarquismo clásico. A diferencia del resto, Bakunin si tuvo formación filosófica universitaria. Se deja de fabulaciones metafísicas y parte del materialismo en dios y el estado: la historia de humanidad, es un reflejo de su historia económica. Los seres humanos idealizan sus propias cualidades y las trasladan a una realidad ficticia, dios, que fundamentalmente se convierte en una fuerza que los domina.  Viven sometidos por sus abstracciones: dios y el estado. Se sirven de ello la iglesia y burguesía para subyugar al proletariado. El hombre no puede crecer al margen de la sociedad, ni tiene poder para dominar las abstracciones de dios y el estado, por lo que ha de destruir ambos. El mundo futuro de la sociedad anarquista es un mundo sin dios ni estado, los dos grandes esclavizadores de la humanidad. El anarquismo no es el caos de una vida salvaje, sino lo contrario. La sociedad anarquista es la más avanzada que pueda existir, y necesita dos pasos: destrucción de la religión y el estado por medio de la revolución, desgraciadamente la violencia es necesaria en un mundo violento, porque el opresor jamás soltará el poder voluntariamente. No obstante, la educación cumple el papel más importante “doctrinas monstruosas se enseñan en las escuelas por orden expresa de los gobierno ¡a eso llaman civilizar pueblo! ¿No es evidente que los gobiernos son los envenenadores sistemáticos y embrutecedores interesados de las masas populares?”. Segundo paso: derribo del estado, de sus leyes opresoras, eliminación de la policía y autoridades autoritarias, y fundar pequeñas federaciones donde cada uno podrá tomar sus propias decisiones en un entorno de criterios compartidos. Bakunin no creía en el dirigismo revolucionario, ni en conformar una elite revolucionaria directiva, la dirección debe ser del tipo persuasivo, sin elementos de poder y coerción, de criterios lógicos. Estas federaciones de hombres y mujeres libres, pueden organizarse económicamente de modo muy efectivo una vez destruidos los parásitos sociales (clérigos, monarcas, políticos, militares, policía, lacayos…). Los asociados anarquistas podrán autogobernarse, de modo que solo tendrían que trabajar vocacionalmente el tiempo que necesitarán para cubrir sus necesidades básicas en vez de para parásitos que los desangran. Los primeros cristianos se agruparon en algo parecido, en un deseo de que el ideal se extendiera sin violencia por el mundo, pero atendiendo a que al final consiguieron justo lo contrario a lo que predicaban por no aplicar la razón, sino la emoción y la codicia de la jerarquía.

Stiner: solo, único y contra todo. Max Stirner (1806-1856) fue el pseudónimo de Johan Kaspar Schmidt, filósofo alemán del anarcoindividualismo o filosofía del egoísmo, el individuo soberano, terminó sus estudios de filosofía y teología muy tarde en la universidad de Berlín, a los 28, debido a enfermedades. Participa en la gaceta remana con personajes como Marx y Engels, hasta que el grupo de divide entre marxistas y anarquistas. En 1844 publica el único y su propiedad, censurado y prohibido, atacado incluso por Feuerbach, su mujer lo abandona en 1846 y muere solo y desprestigiado. Se le considera el antecedente de Nietzsche ¡fuera entonces toda la causa que no sea la mía! vivir apegado a conseguir una causa es perder la libertad real, ponerse grilletes. El sujeto nace de la confrontación con lo que le rodea, debe conquistarse a sí mismo o convertiré en siervo de otro “vencer o ser vencido” “amo o esclavo”. Ya el niño siente el deseo de librarse de su entorno, dominar lo que le rodea. El joven se convierte en un humano idealista, su consciencia le dicta las normas, se crea una barrera entre el mundo y sí mismo: sus ideales. Se convierten en siervos de su conciencia, antiesclavitud. El adulto deja de vivir según un ideal y a vivir según su interés, es egoísta, quiere cumplir sus deseos sin causa que lo justifique. Lo bueno es lo que beneficia a sus deseos, lo malo lo que se opone. La utopía de Stirne es individual, no social ni partidista ¡Voto a mi partido! Los sistemas partidistas de un mundo feliz son como el viejo ideal cristiano, una fábrica de siervos que impide la individualidad libre. Hegel, Marx y los comunistas solo han extraído el fondo salvador del cristianismo, no son más que cristianos encubiertos por más que arremetan contra la religión. Propone un nuevo ideal: el ideal del sujeto sin ideales a los que servir, el anarcoindividualismo ¡Que se unan los otros a mí sin prestar juramento ni bandera! El estado y la religión usurpan el único, la propiedad. La propiedad es lo que hay en mí poder. Por eso considera a Stirne uno de los padres del anarcoliberalismo (falacia capitalista), de una sociedad sin estado basado en pactos libres, una utopía imposible “yo he basado mi causas en nada”.

6º Pesadillas y esperanzas: degradación de las utopías: totalitarismos y distopias. 

En 1848 el estado, ese monstruo enemigo de la libertad de los seres humanos, gano la partida a las utopías revolucionarias. Todas las esperanzas fueron sometidas bajo el paraguas del patriotismo y el imperialismo global europeo. En la WWI millones de seres humanos morían por “su patria” en la rivalidad de los estados europeos por dominar y explotar. El único proyecto que sobrevivió fue la revolución soviética de  1917, lejos de la utopía marxista. Se acabó con la tiranía Zarista para sustituirlo por la dictadura del partido de Lenin de masas ignorantes. En 1918 solo quedaba un gran dominador: USA. El capitalismo crea un nuevo rival para el liberalismo y el comunismo: El fascismo / nazismo. En 1922 Mussolini se hace con el poder en Italia, imperialismo a través de la raza italiana, sin distinción de clases, como contrarrevolución. Y en Alemania, Hitler con la ascensión del partido Nazi que promete la regeneración alemana tras el hundimiento del liberalismo. Odio al judío y lo no ario puro alemán y su derecho natural superior de dominar el mundo. Una nación y líder absoluto frente al egoísmo y la soledad que el capitalismo imperialista  y el liberalismo económico promueven.  El anarquismo y comunismo españoles fueron sometidos por una dictadura contrarrevolucionaria nacional catolicista franquista tras un golpe de estado traidor, vil y fascista.  La WWII fue el resultado de los fascismos. La conciencia revolucionaria del proletariado se corrompió y eliminó para convertirse en masas ignorantes seguidores del líder fascista, del dominio del perro.

Mayo del 68: La guerra fría entre USA y URSS crea dos bloques, el capitalismo fascista imperialista versus comunismo antiimperialista anticapitalista. En la conferencia de Yalta (Ucrania) 1945 con Churchill y Roosevelt (fascistas genocidas) y Stalin (pseudocomunista genocida) se escenifica un nuevo escenario. Occidente bajo USA y las dictaduras capitalistas, y oriente bajo la URSS, china y los totalitarismos bajo signo comunista. Europa partida en dos. En el lado occidental jóvenes revolucionarios de izquierdas universitarios comunistas se rebelan contra dictadores derechistas por la falta de libertad y miseria que traían. La guerra de Vietnam (1964-1975) comenzó por el apoyo de USA a Vietnam del sur contra sus hermanos comunistas. La juventud norteamericana reacciono con el movimiento hippie, que se extendió por todo el mundo. En Francia sucedió lo mismo con la colonia de Argelia, el presidente de la república, el general De Gaulle, mantendrá su política imperialista que solo servía para subyugar otro pueblo y sacrificar a la juventud francesa. Los trabajadores se rebelaron hasta contra los sindicatos y empezaron las manifestaciones espontaneas desde 1967. Represiones brutales y muertos con políticas dictatoriales en el seno de la “democracia”. “Il est interdit d'interdire! (prohibido prohibir)”. Universidades ocupadas, como la soborna parisina, amalgama de marxismo, comunismo sovietismo, liberalismo sindical y anarquismo se juntaron en las protestas y coincidían en una cosa: reformismo o eliminar el sistema capitalista para hacerlo democrático y justo. ¡Sed realistas, exigid lo imposible! ¡Cuando abandones el partido comunista, déjalo tan limpio como te gustaría haberlo encontrado! Ironía de la juventud contra el sistema consumista y esclavista capitalista “el patriotismo es egoísmo en masa” señalaba el movimiento ácrata, terminaron con el gobierno de De Gaulle y lograron un profundo reformismo más justo. Surgió la llamada contracultura, el underground de los 60 y 80, el hippie, el lema paz y amor, ls que consideraban el consumismo el opio del pueblo. Los obreros vendían su libertad a cambio de productos y ocio industrial. Los hippies fuero un movimiento anarquista político social que postulaba una vida al margen del estado opresor, proliferaron las comunas hippies, propiedad y amor libre, desprecio a la familia tradicional, matrimonio como forma de privatizar el amor y excluir a los demás, escapar de la civilización y corrupción capitalista, recobrar la humanidad y libertad con la naturaleza.

7º Un mundo indignado, eutopía y el final de la historia vs la utopía neoliberal distópica.  

La URSS colapsa económicamente (economía dirigida) por la influencia del sistema capitalista occidental, que lo cerca económica y militarmente (economía imperialista colonialista). La Perestroika “reestructuración” fue implementada por Mijaíl Gorbachov. La URSS se abrió a la economía neoliberal, lo que condujo al dominio del capitalismo entero encabezado por USA. Los comunistas tuvieron su mayor crisis mientras los capitalistas creyeron de su sistema de robo, genocidio, ocupación, corrupción, explotación, tiranía y esclavitud era superior a los demás. Ya no quedaban sistemas totalitarios como el fascismo, nazismo o comunismo, solo la libertad de la esclavitud consumista imperialista capitalista, es decir, el fascismo económico. La utopía de la bondad del capitalismo opresor para todo el mundo había llegado. El mundo se globalizo y frente a esto, surgieron los movimientos antiglobalización. El final de la historia se resiste, en su lugar una historia alternativa ¡otro mundo es posible! La ideología neoliberal económica conservadora se impone en los años 90 como única posibilidad, extendió la explotación capitalista a nivel global y su estilo político propio “la democracia liberal”, dos caras del mismo pensamiento único. A finales de los noventa la utopía pierde su máscara, se empieza a avisar de los cambios climáticos y las catástrofes que el capitalismo provoca. Grupos activistas toman la calle, sus objetivos, tachados de irreales e inconcretos, formados por anarquistas y comunistas, y ahora también por ecologistas en contra de las corporaciones empresariales. Grupos indígenas, minorías grupos de género se unen contra las políticas neoliberales del FMI, BM o OMC (Organización Mundial del Comercio). La tasa Tobin consistía en un impuesto sobre las transacciones que no eludiera responsabilidades y cuya recaudación se emplearía en ayudar al “tercer mundo”, el mundo aun no dominado por el capitalismo. El principal movimiento que despertó a la gente del sueño de neoliberal de prosperidad y libertad fue el 15M o los indignados, Spanish revolution. Indignados procede del título del libro francés de Indignaos (Indignez-vous) de Stéphane Hessel en 2010. En España José Luis Sampedro y otros intelectuales se adhirieron a las corrientes, “rodea el congreso” fue una de las acciones protestas de los ciudadanos finalmente diluida. Su réplica en USA, ocuppy Wall Street. La acampada en Sol el 15M de 2011 formaba parte de las protestas de manifestantes del pueblo llano, fue muy exitosa a nivel internacional e impulso a actual al gobierno de la nación. Las plataformas Democracia real ya  obtuvo reconocimiento en todo el país, denunciaba una democracia secuestrada por PP&PSOE y gobernada por una misma oligarquía enmascarada en dos partidos. La PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) paralizaba desahucios y forzaba tímidos cambios. La transición española se mostraba como una farsa controlada por el origen del problema: las oligarquías. Rehusaron a convertirse en un partido político, al igual que los anarquistas, consideraban la política de partidos corruppta y parte del sistema opresor. ¿Cómo va a resolver el problema los que lo generan? Se necesitaba una movilización permanente. Una de las propuestas era el cambio de la ley electoral que beneficia a los partidos de las oligarquías, exigir una proporcionalidad real entre representación, votos y listas de los partidos abiertas, ley hipotecaria y la dación de pago. Opciones como referéndum a la monarquía o libre circulación de personas no lograron tanto calado. Esto fue tildado de utópico e irrealizable por la oligarquía opresora. La nacionalización de la banca, al menos de las salvadas con fondos públicos e intervenidas por el estado, red de viviendas sociales con inmuebles de propiedad bancarias son otras de las demandas aun en lucha. La libertad queda entonces en las redes sociales aun sin la intervención del estado. El 15M o Democracia Real Ya constituía un programa de futuro para aplastar el capitalismo, pero fue otra eutopía desmantelada por las oligarquías opresoras, las cloacas del estado y los medios lacayos y siervos de desinformación y bulos.

8º Un mundo infinito para un mundo con fecha de caducidad.

Una vez y de nuevo aplastada toda esperanza de cambio o revolución con el alineamiento más absoluto, sometimiento, y conociendo, algunos, estos antecedentes, cabe preguntar no si podría darse el caso de alguna mejora proveniente de las oligarquías capitalistas que nos manipulan y estudian a conciencia la historia y los métodos de dominación, faltos de ética y vista más allá de sus narices, sino más bien hasta donde será capaz el pueblo de aguantar y ser triturado como corderos antes de ir al matadero sin salir de su zona de confort y su burbuja que la propaganda y el capitalismo hollywoodiense son capaces de ofrecer dentro de una cultura de consumismo y conformismo, aun sabiendo y siendo concienciado del colapso civilizatorio, climático y ecológico que ya es inevitable y que futuras generaciones pagarán, mientras quienes han provocado los males viven víctimas y esclavos de sus fantasías metafísicas escapistas y preparan nuevos mundos que asaltar y arrasar, viendo que el suyo natal ya han devastado, soñando con la inmortalidad genética, informática e inmaterial, sueños generados por el egoísmo y la irracionalidad del capital, de una utopía, ciudad en las alturas para ricos, libre de pobres y con robots a su servicio, mientras que los miserables agonizan en el infierno, antes paraíso, que el sistema creado para ellos y sus amos, libres al fin en el estercolero, aun soñando con alcanzar a sus amos.

El pueblo, los válidos, los dignos, los cultos, también caerán por los pecados de los poderosos, ellos son los más afectados y en los que recae la misión ética y civil de abrir ojos y concienciar con la razón, algo tan obvio como los avisos de los científicos de las catástrofes que ahora padecemos, pero tan difícil como combatir contra todo un ejército mediático, político, comercial y militar dispuesto a defender las migajas que sus amos les ofrecen sin dudar - como hacían los nazis-, de negar por insana que fuera la orden de su superior en la jerarquía de mando, la voluntad exclusiva y programada de servir y la inmediata recompensa.

Para los anarquistas disueltos, apestados, ignorados, escépticos, prácticos, individuales, tildados de locos por las masas sin capacidad de reacción y adoradores de la mediocridad, solitarios en un mundo sin voluntad, solo nos queda luchar y esperar nuestro final en las mejores condiciones a nuestro alcance, no soñaremos con islas imaginaria ni mundos futuros donde la tecnología del capitalismo ha resuelto todos los problemas, las enfermedades que tanto benefician a las grandes corporaciones farmacéuticas, que haya eliminado las primitivas creencias y religiones, alcanzado la cima de las fantasías de lujuria, lujo y armoniosa paz en un mundo de esclavos, viajado a las estrellas para esparcir nuestra loca civilización a un nivel ya soñado con federaciones planetarias o imperios galácticos, pues sabemos que esas fantasías e ilusiones se basan en el poder de venderlas, de engañarnos a través de líderes y jerarquías piramidales, y que desgraciadamente el ser humano saca lo peor de si en la abundancia y lo mejor en la desgracia, en un mundo en ruinas nos encontraremos los que seamos capaces de reconstruirlo quien sabe, como decía Buenaventura Durruti, para crear uno mejor o para perpetuar este infierno que nuestros amos ha diseñado para nosotros como un laberinto del que o no queremos o no podemos escapar.

Bibliografía:

Trabajo universitario Victor Somolinos vega para historia de la filosofía medieval y renacentista del grado de filosofía de la UNED, 2022.

Con transcripción y adaptación del libro universitario Breve historia de la utopía de Rafael Herrera Guillén, 2013, que incluye la siguiente bibliografía:

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Véase también: Colección Breve Historia… en www.brevehistoria.com

https://vykthors.wordpress.com/2023/07/24/historia-del-anarquismo-segunda-parte-analisis/

https://vykthors.wordpress.com/2021/08/10/brevisima-historia-del-anarquismo-primera-parte/

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Publicado en calameo: https://www.calameo.com/books/00075951155ccd8191c4a

lunes, 24 de julio de 2023

Historia del anarquismo segunda parte: análisis.

 


El sistema económico como proceso institucionalizado y forma explotación.

Económico significa barato, y economizar ahorrar. Económico deriva de la dependencia del ser humano para subsistir de la naturaleza, el intercambio con el medio ambiente. “Reglas de casa”, administración, es el significado etimológico. Todos los medios, bienes y servicios, incluyendo la utilización del trabajo, tierra y capital, están a la venta y tienen un precio en el mercado. Todas las formas de ingreso dependen de vender, del dinero. El sistema económico es pues, un sistema institucionalizado. La redistribución presupone la existencia de un centro distribuidor en la comunidad, y sin embargo la organización y validación de tal centro no se produce como consecuencia del acto de compartir entre individuos. Ocurre con los mercados que produce precios en un sistema de formación de precios, una organización institucional que no ha sido creada por los actos azarosos del intercambio, sino por fuerzas misteriosas que actúan desde el comportamiento individual, solo en un sistema organizado de producción se producirá un comportamiento recíproco. Otro tipo de trueques azarosos despertará una violenta reacción emocional como actos indecentes y de traición, pues el comportamiento comercial no tolera nada fuera de los canales aprobados. Aristóteles enseño que en toda comunidad corresponde una clase de buena voluntad entre sus miembros que se manifiesta en forma de reciprocidad. Esto es en cuanto a familias, tribus o estado-ciudades. La esclavitud y trabajo asalariado, origina la convicción del que la economía está determinada por la situación del trabajo. Las sociedades tribales practican reciprocidad y redistribución, las sociedades arcaicas son redistributivas y de intercambio. El principal interés del historiador de la economía se orienta en las siguientes cuestiones: ¿Cuándo y cómo se vinculó el comercio a los mercados?

El dinero es un medio de intercambio directo. Las primera economías de Mesopotamia o asiria no utilizaban el dinero. El dinero primitivo tenía propósitos especiales. En la babilonia de Hammubari la cebada era el medio de pago, la plata era el estándar universal en el intercambio, junto con el aceite, madera y otros alimentos básicos. En la antigua Grecia las subastas ocuparon un lugar entre los precursores de los mercados, esta diferenciación entre “oferta” y “demanda” conforma la organización de todas las instituciones de mercado premodernas. El precio es “equivalencias” y originalmente era una cantidad rígidamente fijada. Los precios cambiantes son de carácter competitivo. Max weber observo que, debido a la ausencia de bases de costos, el capitalismo no hubiera sido posible de no ser por una red medieval de precios, regulados y saturados, un regalo legado de gremios y feudos. El mercado no puede ser suplantado como trama general de referencias a menos que las ciencias sociales consigan desarrollar una trama de referencias más amplia, a la que sea referible el propio mercado. Esta es la principal tarea de los estudios económicos. La Catalaxia es la teoría praxeologica (lógica apriorística) acerca de la manera en la que el mercado libre de libertad fija los precio es intercambios de orden espontaneo. Como podemos observar, el problema tiene origen con el comienzo de la moneda y eliminar los patrones redistributivos, y la solución tiene base en la sustitución del sistema monetario y acumulativo por otra cosa pero, ¿hay algo más que el sistema monetarista en la actualidad? Hemos visto en las sucesivas crisis económicas que sí, que el monetarismo en que se basa el capitalismo es un sistema de acumulación de capital y explotación del trabajador cuando hay abundancia, pero ¿qué sucede cuando esta inevitablemente se agota?

El mito del trueque.

David Rolfe Graeber fue un antropólogo y activista estadounidense, activista anarquista del movimiento Occupy Wall Street, ha escrito varios libros sobre el tema, la historia de la sociedad y la sumisión al dinero, de las crisis y como rebelarse ante la tiranía del capital, sobre la tecnología, la estupidez y la burocracia The Utopia of Rules: On Technology, Stupidity, and the Secret Joys of Bureaucracy, sobre “el trabajo de mierda” y la antropología del valor, “la moneda falsa de nuestros sueños”, y ya póstumos: El amanecer de todo: Una nueva historia de la humanidad, donde se da las claves para superar la historia y la sociedad tan primitiva y egoísta donde nos encontramos.

Entre sus libros destacan varios, como “Somos el 99%: una historia, una crisis, un movimiento”, donde señala que como en la antigua Grecia, solo hay democracia para el 1% de la población, mientras que el resto permanece servil y esclava, sin voz ni voto, pero creyendo que deciden. En Debt: The First 5000 Years, explica lo que es la deuda como sistema de esclavitud, un modo que ha funcionado desde hace 5000 años, y nos argumenta sobre las “deudas justas” y como reducir las obligaciones morales a deudas: la deuda bloquea la violencia económica inherente, la lucha de ricos y pobres, de acreedores y deudores, la deuda, el dinero, justifica la violencia y el saqueo, violencia que convierte las relaciones humanas en matemáticas. Los puntos más importantes es que desmonta los 5 mitos de la economía:

1-la vida social es un “toma y daca”: En la historia el intercambio ha sido el eje de todo: en el lenguaje, en los bienes y en las mujeres. Las bases morales de esto son: el comunismo (en la familia), el intercambio (con el comercio) y la jerarquía (el poder).

2-las deudas hay que pagarlas: Las deudas existen no para que se paguen, pues si se pagaran se caería el sistema, para ello debe haber una deuda eterna, que mantenga a la población en la esclavitud y en la ignorancia.

3-todas las deudas son iguales: Si debe 100€ al banco te posee, si debes 100 millones tu posees al banco. Los rescates bancarios son prueba de ello.

4-el mercado surgió de forma independiente del estado: Adam Smith y la mano invisible, fácilmente refutable, pues el estado crea deuda, créditos de banco para el estado, al final todo el sistema capitalista se basa en una falacia.

5-el mito del trueque: economía se basa en la creación de dinero para poder prosperar, de lo que expondremos a continuación.

En deuda, una historia alternativa de la economía:

¿Qué diferencia entre una obligación y deuda? El dinero. Ya se relataba en las tablillas mesopotámicas los registros de crédito y débito, las deudas por arrendamientos de terrenos, valores en cereales o plata. La deuda es dinero, es seguir las formas de explotación que ha adoptado el dinero a lo largo de la historia. Cuando hablan los economistas del origen del dinero, como medio de reemplazar el trueque, la deuda es secundaria. La deuda siempre ha sido un escándalo para los economistas, que suele citar las 3 funciones del dinero: medio de intercambio, unidad de contabilidad, almacenamiento del valor. ¡Imagínese la vida sin dinero, la alternativa es el trueque, gente intercambiando bienes y servicios directamente negociar siempre la compra con algo con lo que intercambiar las chuches, y esperar a que el otro deseo lo que yo ofrezco!. Para los economistas, el mundo sin dinero es el de las cavernas, pero en la “caverna de platón económica” se hayan.  En 330 antes de nuestra era ya Aristóteles especulaba de manera muy similar en su tratado sobre la política, el dinero surgía por la especulación, pero no aclara como. Se asume que todas las sociedades descubiertas por españoles y portugueses, en el colonialismo, usaban el dinero, lo cual no es cierto. Adam Smith insiste en la propiedad, dinero y estado existían antes que el estado o instituciones políticas, pero no hay prueba de ello. Es el gobierno quien crea y garantiza la estabilidad de la moneda. ¿Cuál es la base de la vida económica? Cambiar cosas, incluso los animales es lo que hacen. Los humanos además quieren sacar provecho.

La especialización en un trabajo de la sociedad te hace ser más preciso y competente, lo cual se recompensa, en la división del trabajo. El carnicero tiene más carne de la que puede consumir, el panadero desea comprarla, pero si no tiene nada que ofrecer a cambio se quedara sin carne, y esta se pudrirá. Así pues, todo el mundo se pone a acumular, algo de los demás querrían, así la mercancía se vuelve más cara, más valiosa, y se convierte en moneda. “se dice que la sal fue el instrumento de cambio en Abisinia, y en la india. En newfoundland el tabaco, en Virginia el azúcar, pieles curtidas en otros países, la india, incluso en una aldea escocesa llevaba clavos a la panadería o taberna en vez de dinero”. Pero con el tiempo, dominan los metales preciosos, duraderos y transportables, divisibles. El hierro entre los espartanos, el cobre entre los romanos, oro y plata en las naciones ricas. Así nace la acuñación, la intervención del estado que posee las fábricas de monada, garantizándose el suministro del dinero, con reyes tramposos devaluando la moneda y causando inflación junto con otros desastres políticos. Se enseña a los niños los beneficios del dinero y de los bancos, los créditos.

Lewis Henry Morgan describía en las seis naciones Iroquesas que en las casas comunales se acumulaban la mayoría de los bienes, que los consejos de mujeres distribuían y nadie intercambiaba puntas de flecha por carne. Los economistas ignoran esa información. Caroline Humphrey decía “nunca se ha descrito la economía del trueque, toda la etnografía disponible sugiere que no existe ni ha existido tal cosa. El trueque Dzamalag que Ronal Berndt observo en 1949 en el pueblo de gunwinggu en Australia, donde maridos usan a sus mujeres para copular con otros hombres a cambio de tabaco para pagar a sus propias compañeras de Dzamalag… era una via amigable de este pueblo de mantener relaciones amistosas con sus vecinos de la tierra occidental de Arnhem. Música, danza, cada parte hace su negocio y luego se marcha.  Esto deja claro la limitada visión de los economistas, que asume que el intercambio de bienes no tiene nada que ver con la guerra, las pasiones, aventuras, misterios, sexo o muerte. Da por sentada la división entre esas esferas de conducta humana, que son posibles gracias a abogados, prisiones y policía, no es posible imaginar otro arreglo.

Se deduce por qué no hay sociedades del trueque. La frase inglesa truck and barter (desplumar) se usa para el comercio con gente a la que no se espera volver a ver ¿Qué razón hay para no intentar aprovecharse de alguien así? Solo se hace un trato justo con el vecino. El problema de la “doble conciencia de intereses” de los economistas desaparece cuando uno de los dos sujetos del trueque necesita algo, que simplemente pedirá y lo apuntará. También desaparece así la necesidad de acumular objetos inútiles que decía Smith, y de la moneda, y con el que comercias es el vecino “trueques desinteresados”. En la mayoría de las economías de favores se establece una jerarquía de tipos de cosas, dándoles estatus. A menudo surgen sistemas de trueque previas al colapso de las economías nacionales: Rusia en 1990, Argentina en 2002, en las cárceles los prisioneros usan tabaco como moneda, gran parte de Europa regreso al trueque con la caída del imperio romano, igual que con el imperio carolingio. La ley obliga a comerciantes a aceptar productos como intercambio como crédito en época de cosecha en Virginia, al ser todos sus clientes ricos traían azúcar para pagar sus deudas. La gente improvisa sistemas de crédito, cuando hay escasez de suministro de dinero (oro y plata). El golpe más sorprendente a la economía del dinero fue la traducción de las tablillas mesopotámicas de hace 3000 años, jeroglíficos egipcios, con sistemas de créditos que precedían a la invención de la moneda. Los antiguos sumerios ya desarrollaron un sistema de contabilidad común, la unidad monetaria básica era el shekel de plata, equivalente a un gur, o farrega de cebada. El shekel se dividía en 60 minas. El dinero lo inventaron los burócratas para mantener un seguimiento de los recursos y mover cosas entre los distintos departamentos, calcular deudas en plata, pero la plata no salía de palacio, no se pagaba en plata, sino en casi cualquier otra cosa. La mayoría de las transacciones se basaban en el crédito. Se pedía la cuenta y se pagaba una época de cosecha, en cebada o lo que se tuviera a mano. Mitchell-Innes: “es una falacia que el crédito en el comercio sea un invención moderna, la moneda no jugaba antes el papel que tiene hoy, no había muchas, tan intrascendente era su acuñación”. Así que primero vino el “dinero virtual”, después se acuñó la moneda, nunca se reemplazó los sistemas de crédito. El trueque siempre se ha usado cuando no se disponía de moneda, pero lo curioso es que nunca ocurrió según economistas e historiadores, a la historia se lo olvido esto, o mejor dicho, prefiere ignorarlo, y no se refuta.

Así que SI, se podría vivir sin dinero, se ha hecho, se hace y se hará cuando todo colapse de nuevo, y no solo se podría vivir sino que se viviría mejor que ahora; sin robos, sin exigencias monetarias, sin “okupaciones” de propiedad “privada” y sin deudas, pero entonces: ¿Por qué todo el mundo quiere seguir en la esclavitud de la deuda y solo le importa acumular capital o lo suficiente para vivir de rentas o sobrevivir hasta la próxima paga? La respuesta está claramente en nuestra cultura, educación y sobre todo en quienes dirigen los medios que cuidan del capital.

Los sistemas políticos y el objeto del estado

Casi todos los candidatos políticos afirman pertenecer a una religión importante, no hay ateos. Algunos incluso presentan sus propuestas políticas como voluntad divina. Son Grandes Hombres con Carisma, buenos actores elegidos para engañar y convencer. La herencia, la riqueza y el parentesco juegan un importante papel en el éxito político, verán pocos políticos sin un mecenas, un partido o secta y un historial detrás.

Las agrupaciones sociales o políticas empezaron con las bandas, pequeños grupos basados en el parentesco que se encontraban entre los forrajeros. De ahí se llego a las tribus, que ya tienen economías que buscan en la producción de alimentos de manera no intensiva (horticultura y pastoreo) una forma organizada de asociación. Al vivir en villas surgen los clanes y linajes, pero aun carecen de gobierno formal. El cacicazgo es el intermedio entre tribu y estado, se basa en parentesco, ascendencia, la generación y el género, tales como bandas y tribus. Y por fin el estado, que se basa en una estructura gubernamental formal y estratificación socioeconomica. Pero existen sociedades sin gobierno, ley ni jerarquía alguna, como los inuit, y desde luego no son el caos que se afirma que es la anarquía, pues todo se autoregula.

No tienen noción de propiedad para territorios o animales, pero si para objetos personales tales como flechas, tabaco, ropas. Todos los recursos naturales son libres y bienes comunes, no hay diferencias, si quieres algo de alguien se lo pides. Ya no existen tribus totalmente autonomas, en ellas no hay estratificacion socioeconómica o gobiernos. Estas tribus han sido a menudo saqueadas y exterminadas por fuerzas externas. La formación del estado comenzó en mesopotamia, después en Egipto, valle del Indo, Pakistán e India, llegando al norte de China. Los primeros estados se conocían como estados arcaicos. El antropólogo Robert L. Carneiro define el estado como “unidad política autónoma que abarca muchas comunidades dentro de su territorio con un gobierno centralizado, con poder para reclamar impuestos, reclutar hombres para el trabajo y la guerra, decretar y hacer cumplir las leyes impuestas”. La creación de clases sociales separadas se llama estratificación y su surgimiento implicó la transición de cacicazgo al estado. El sociólogo Max Weber definió las tres dimensiones que se relacionan con la estratificación social: Estatus economico o riqueza, lo que te apoderas del esfuerzo de los demas. Poder, hacer lo que uno quiere e imponerse a los demás, estatus politico. Prestigio, estatus social, o capital cultural, dependiendo de las cualidades o propaganda. Las élites acaban controlando las propiedades y las capas inferiores ven reducir sus posibilidades de prosperar: para que unos tengan más, otros muchos deben tener mucho menos. Para que el sistema de robo y control funcione, el estado cuenta con sistemas y subsistemas de estatus y funciones especializadas: 1. control poblacional, 2. control judicial, 3. control y vigilancia: fuerzas militares y policiales permanentes, dispuestos a matar por su señor y 4. control fiscal, el sistema tributario para las masas trabajadoras. El control poblacional se consigue mediante el censo, agentes aduaneros, oficiales de inmigración, la armada, guardacostas patrullan las fronteras. Funcionarios de bajo nivel, serviles, controlan las provincias, distritos, condados, subcondados, diócesis. En los estados pueden convivir hombres libres y esclavos. Los crímenes, aquellos que atentan contra el control impuestos por las leyes y el código penal, conllevan determinados tipos de castigos, terror o muerte. La justicia “ciega” juzga con severidad al pobre, mientras que rara vez amonesta al rico.

En la época actual, a partir de 1945, el 85% de los conflictos armados se producen dentro del propio estado, para derrocar a regímenes totalitarios, o por conflictos religiosos, minorías étnicas. Los estados recientes han perpetuado algunas de las acciones mas sangrientas de la historia. Los estados cuentan con agentes para vigilar, hacer cumplir mandatos, y cuentan con asesinos verdugos. El estado también confisca propiedades, okupa viviendas y edificios, haciendo uso y abuso del poder. Su economía “protege y sostiene” a poblaciones, así como a los ejércitos y colonizadores para promover la expansión. Necesitan un sistema fiscal o financiero para perpetuar el modelo, para mantener gobernantes, nobles, oficiales, jueces, militares y policía a sueldo. Como en el cacicazgo, el estado interviene en la producción, distribución y consumo. Los ciudadanos tienen el derecho de entregar parte sustancial de lo que produzcan, y el estado reasigna una parte para “el bienestar general” y otra, con mayor frecuencia, para las élites. No otorga mas libertad, las personas que viven sin estado trabajan menos duro. Las dietas de lo campesinos sufren para satisfacer las demandas del estado. Las personas comunes deben luchar y pueden perecer en las guerras de las élites. Tanto Bourdieu (1977) como Michel Foulcoult (1978) argumentaron que es mas fácil dominar a las gentes en sus mentes que someterles físicamente.

Con el control social se diseñan formas de persuasión y manejo de la población, monitoreo y vigilancia de creencias, actividades y contactos. La hegemonía, la interiorización de una ideología dominante, es una forma en que las élites frenan la resistencia y mantienen el poder: se les dá la oportunidad de votar cada cuatro años a un partido político al servicio del poder y se les dice que son libres porque pueden elegir un actor u otro. Según Foucalult, el confinamiento solitario es una forma efectiva de someter a la autoridad. Los oprimidos pueden sacar valor de vez en cuando para rebelarse al sentir el peligro, las élites desalientan las reuniones públicas, las tratan de limitar y controlar con ferias y circos, redes sociales superficiales, funerales, festivales, todo cumple su función. En USA, en la guerra civil, se prohibían las reuniones de esclavos sin un blanco presente, los amos enseñaban fragmentos de la biblia en la que destacaba la complacencia, pero los esclavos se fijaban en Moisés, la tierra prometida y la liberación. El carnaval expresa el discurso de los oprimidos, el discurso antihegemónico, por ellos el dictador fascista Franco decidió prohibir los carnavales. Las creencias burguesas también facilitan el control social, y la mas clara son la religión y la ideología mediante las cuales se corrige las desviaciones del sistema y se mantiene.

Así pues, hay que hacerles mantener la esperanza, darles discursos de libertad e ilusiones de grandeza, hacerles creer en fortunas y fama, admirar a mediocres y deportistas, a ladrones, educarlos en un comportamiento, profesión y en una ideología, darles las pautas para el éxito profesional y vital, compatibilizarlos de sus fracasos, mantener la confianza en el estado y en el dogma nacional, darles la opción bipolar de la elección establecida, darles ocio, juegos, drogas, diversión y librarles de la responsabilidad de su propio destino, enseñarles a cumplir las leyes ciegamente aunque vayan en contra de sus bienestar e intereses, aunque vayan también en contra de su medio de subsistencia, pero lo que el estado, el poder y las élites nunca deben permitir, es la existencia de librepensadores, aquellos que desafíen lo establecido, aquellos que no se conformen ni deleguen responsabilidades, ellos, los rebeldes de la “matrix”, los “woke”, deben ser asimilados, ridiculizados, convecinos, marginados, ignorados, desaparecidos o silenciados, y tenemos miles de años de experiencia en como conducir la historia.

https://vykthors.wordpress.com/2021/08/10/brevisima-historia-del-anarquismo-primera-parte/

http://vykthors.blogspot.com/2021/08/brevisima-historia-del-anarquismo.html

Próximo capítulo: Las utopías en la historia, las sociedades pensadas por los filósofos donde alcanzar el mayor esplendor humano, sociedades anárquicas que funcionaron, las que fueron destruidas y las sociedades comunales en las que el poder las convirtió en lo que pretendían eliminar.

viernes, 21 de julio de 2023

La Laicidad del Estado

 

El ultraliberalismo capitalista pretende afirmar que el obrero es libre de firmar o no un contrato de trabajo, cuando no le queda otra opción. Un problema socioeconómico necesita una solución socioeconómica, no clerical, no un “suplemento del alma”.

¿Cómo fundamentar un estado justo para todos? Dejando a un lado que el estado es solo un sistema de control y dominación, el modelo religioso no es factible, porque genera tensiones con nuestros complejos de culpa y de colonización cultural, a la larga nocivo y que no permite convivir. El laicismo supone la unidad del bien común con respecto a la diversidad. La imposición y la censura católica no pueden aceptarse.

No es cuestión de eliminar religiones, sino de rechazar el recorte de libertades. La ley laica debe promover un interés común y la emancipación.  La escuela pública debe ser neutral, en latín ni unos ni otros: libertad de actuar, de conciencia. Cuando estas dominado por una religión, ideología o forma de pensar diferente a la tuya, entonces es cuando valoras la laicidad. Stalin impuso el ateísmo, y Franco el catolicismo “o se es católico o no se es nada”, contradiciendo el laicismo e imponiendo sendas dictaduras. Los religiosos criticaban el laicismo francés argumentando que dejaba sin valores (de sumisión) a los jóvenes.

La práctica opresiva y mutiladora disfrazada de valor cultural de la religión no se debe enseñar en las escuelas, sino filosofía y humanidades. Una obra de museo te la puede explicar un profesor de filosofía, arte, literatura, no uno de religión. Se puede estudiar historia de las religiones y dejar luego libertad de criterio, no imponer una creencia y menospreciar las demás, como hasta ahora. La religión como proyecto político es totalmente incompatible con la democracia, la libertad y el laicismo. Las religiones impuestas son totalmente contrarias a los derechos del hombre, de la mujer, y del ser humano. Laicismo viene de Laos, que significa “unidad del pueblo”.

La laicidad no tiene ninguna vinculación privilegiada con el ateísmo, mientras que los religiosos tienen sus concordatos.  Ellos hablan de increencia, un contrasentido. Como diría Kant, creo en la paz, pero esta creencia necesita del esfuerzo humano, no de magia. Imaginemos cursos de librepensamiento financiados por el estado, aunque al estado no le interesa los librepensadores, desaparecerían los privilegios, al tener todas las convicciones los mismos derechos y ser universales. La neutralidad es una condición de garantía de valores.  El estado no debe relacionarse con el individuo según raza, etnia, sexo, orientación, religión, etc.

A lo largo de la historia religiones han servido para imponer e invadir, para ir a la guerra. Muchos autores pretendían afirmar la superioridad de la religión cristiana sobre las demás, lo que deriva en el “choque de civilizaciones”. La dominación clerical se dividia en 5 grandes tipos: Teocracia, alianza teológica-politica, dominio de la religión oficial, estado bajo la tutela de la religión y régimen de concordato. Se habla de cultura y religión para tapar los privilegios disfrazados de libertades. La verdadera laicidad implica la desaparición de todos los privilegios, de segregaciones. Separacion de iglesia y estado, en Francia los edificios de culto son propiedad del estado desde 1789. La financiación publica de escuelas privadas religiosas florece por la carencia de escuelas públicas de calidad, y el proselitismo, caldo de cultivo de radicales, adoctrinamiento y lobbies religiosos.  Se puede enseñar religión sin emitir juicios dejando a cada uno la libertad de creer o no en el dogma.

El regreso al fanatismo y la exclusión, el derecho a la diferencia puede desembocar en la diferencia de derechos. Favorecer el renacimiento de opresiones y reacciones.  Kant, que era un filósofo cristiano, escribía “la religión dentro de los límites de la razón”. Fanáticos cristianos intentaron impedir la enseñanza de la teoría de la evolución en USA. La deshumanización capitalista y la caricatura del internacionalismo que presenta la globalización financiera proporcionan situaciones de integrismo religioso y fanatismo “pasiones tristes”, decía Spinoza. El terrorismo pone de manifiesto la degeneración de la sociedad que ha pervertido los instrumentos de felicidad para convertirlos en miseria de exilio moral, desencanto de ideales. Odio a la razón y al saber, a la igualdad de sexos, a la modernidad emancipadora que ahora será alineadora.  El clericismo lo explota, oculta 3000 años de crímenes clericales, entre inquisiciones, cruzadas, sacrificios, censuras, por no hablar del antisemitismo. Asi pues el fanatismo religioso es también desorden mundial. La ONU se salta sus resoluciones de derecho internacional con los palestinos, USA ayudando a Afganistán a combatir a los soviéticos, apoyando a los golpistas fanáticos religiosos o nazis ucranianos para dañar políticamente a otro país. Esa hipocresía y falsa moral se ha vuelto terrorismo y fanatismo, caos, muerte y destrucción.

Los retos del laicismo son claros: Separación jurídica de estado e iglesias, garantizar la igualdad entre ateos y religiosos. Laicidad para la integración. Crítica metódica de la terminología antilaica, muchos eclesiásticos sueñan con una laicidad abierta al Opus Dei. La “identidad colectiva” es incompatible con la igualdad. La ambigüedad para la “cultura”, como el machismo o la ablación del clítoris, imponer una cultura y menospreciar a las demás. Negar el valor universal y hacerlo relativo a tus creencias. No hay libertad de creencias sin mencionar la igualdad. Laicización no es pérdida de valores, sino al contrario. Laicidad no es ateísmo, es neutralidad y libertad. El estado debe diferenciar entre público y privado, no ser medio de opresión de las libertades, sino permitir leyes comunes. No es legítimo crear leyes cuyo objetivo no sea el bien común, se debe rechazar todo privilegio dado a un grupo particular, eso es laicidad.

Laicidad estatal en el mundo (azul). En rojo, aquellos países en que existe una religión oficial. En gris, aquellos con una legislación ambigua.

 

Texto añadido: La inspiración confesional de la ley  de libertad religiosa española: laicidad de colaboración

España ha entrado en un proceso en el que es menos católica pero no menos religiosa, por cuanto no solo vemos fieles de otras confesiones obtener cierto reconocimiento público de sus prácticas y creencias, sino que las estadísticas muestran que los católicos se dicen no practicantes, pero no impíos o irreligiosos.

La prohibición de la presencia de una estudiante con hyjab en la Universidad Autónoma de Madrid o la expulsión de dos usuarias de burkini en Granada, reavivaron la polémica. Se ha dicho que la aconfesionalidad del Estado y la Ley de Libertad Religiosa (LLR) española tienen en el artículo 16 de la Constitución su inspiración. Y así lo dice expresamente dicha ley cuando señala que “el Estado garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, reconocida en la Constitución, de acuerdocon lo prevenido en la presente Ley Orgánica” (LLR art 1.1). Sin embargo, los acuerdos con la Santa Sede se firman un año antes de que de la Ley de Libertad Religiosa se apruebe, en 1980, una ley que, en principio, sirve para enmarcar el alcance y los límites de la libertad religiosa en España que afecta a toda confesión religiosa, también la católica. Y este hecho no nos parece insignificante. Sin embargo, los cuatro grandes Acuerdos son de 1979 y, por tanto, anteriores a la Ley de Libertad Religiosa de 1980. Un detalle que no carece de importancia puesto que la prioridad temporal es fundamental en derecho: prior tempore, potior iure. Ello implica que, en caso de conflicto, el derecho que prevalece es el primero en el tiempo. Un aforismo acuñado en 1298, precisamente, por Bonifacio VIII en su Liber Sextus, texto que forma parte del Corpus Iuris Canonici, usado como norma eclesial hasta 1917. Un aforismo al que los Acuerdos unen su estatuto de Tratado Internacional, lo que les permite gozar de superioridad legislativa en relación a cualquier ley ordinaria, es decir, a la legislación estatal que afecte a materias de las que se ocupan los Acuerdos. A pesar de la paradoja temporal, esta Ley de Libertad Religiosa de 1980 supone teóricamente el marco desde el que se justifican los Acuerdos con las distintas confesiones religiosas:

El Estado, teniendo en cuenta las creencias religiosas existentes en la sociedad española, establecerá, en su caso, Acuerdos o Convenios de cooperación con las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas inscritas en el Registro y que por su ámbito y número de creyentes hayan alcanzado notorio arraigo en España (LLR, art.7).

Concepto complejo el de notorio arraigo. No se trata de un término que se haya deslizado al azar en el texto legal sino que fue incluido para establecer los límites al reconocimiento de las distintas confesiones, pues exige que la confesión sea reconocida y practicada en España por un tiempo –que, aún sin determinar, se supone amplio–, y que sus seguidores lo sean en número suficiente que justifique su reconocimiento público (tampoco se establece claramente el número necesario). La ambigüedad, sin embargo, favorece a la religión mayoritaria que definió el término, algo reconocido en los textos de los canonistas, como Gonzalo Higuera. Los problemas de indefinición sobre la estabilidad y permanencia temporal que conlleva el concepto llegan hasta agosto de 2015, donde el notorio arraigo ha sido redefinido para especificar los elementos concretos que puedan permitir a una confesión establecer puentes con el Estado. Actualmente, se exige que lleve tiempo inscrita en el Registro de Entidades Religiosas, que esté presente en el territorio en varias comunidades autónomas, que tenga una estructura interna y una representación adecuada a su organización.
Según esto, los Acuerdos que se han firmado hasta ahora bajo el marco de la LLR son: cuatro Acuerdos con la Santa Sede en 1979; un acuerdo con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) en 1992; un acuerdo con la FCIE (comunidades israelitas de España) también en el 92; y, en ese mismo año, otro con la Comunidad Islámica de España (CIE). Ahora bien, cumplir los requisitos de notorio arraigo no significa, sin embargo, que haya obligación por parte del Estado de suscribir acuerdos con las confesiones que cumplan este requisito. Tienen reconocido notorio arraigo pero no acuerdo, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días (2003); la Iglesia de los Testigos de Jehová (2006); el Budismo (2007); y la Iglesia Ortodoxa (2010). Asimismo, en septiembre de 2014 se acordó otorgar el reconocimiento civil a sus ritos matrimoniales.
Como vemos, ninguno de los Acuerdos con la Santa Sede es posterior a la Ley de Libertad Religiosa, de ahí que nos hayamos referido a ello como paradoja temporal.
Más aún, aunque cuatro de los Acuerdos fueron aprobados después de la Constitución de 1978, otro uno de ellos fue anterior. Este primer acuerdo preconstitucional que se firma en 1976, tiene por finalidad ratificar la relación del Estado Español con la Santa Sede y poner las bases de los cuatro acuerdos de 1979. El documento, además, deroga el privilegio que el Estado tenía en el nombramiento de obispos (derecho de presentación) y ratifica la competencia jurídica eclesial en delitos de orden religioso (privilegio de fuero). Tal y como pide este documento de 1976, el resto del Concordato será actualizado en los cuatro Acuerdos que el Estado firma con la Santa Sede en 1979: Acuerdo sobre asuntos jurídicos; Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales; Acuerdo sobre asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas; y Acuerdo sobre Asuntos Económicos. Este acomodo en las relaciones iglesia y Estado no fue sencillo, sino motivo de intenso debate puesto que, mientras algunos aceptaban que la mejor fórmula era la de sustituir el Concordato, aceptando cambios que no fueran de mucho calado, otros pretendían suprimirlo de raíz, alegando que el derecho común ya cubría el ejercicio de la libertad religiosa, por lo que no se necesitaban reglamentos adicionales que pudieran derivar en privilegios confesionales. Privilegios que, como sabemos que ocurrió en cuanto se pusieron en práctica los acuerdos, incluyen facilitar la presencia de confesiones religiosas en ámbitos públicos, tanto educativos, penitenciarios, hospitalarios como militares. Ahora bien, la Iglesia católica no ha aceptado nunca que se trate de privilegios, sino que los ha interpretado como medidas implícitamente aceptadas en el desarrollo de la Ley de Libertad Religiosa. La Ley Orgánica 7/1980 de 5 de julio de Libertad Religiosa va algo más allá de lo dispuesto en la Constitución y subraya que:

para la aplicación real y efectiva de estos derechos, los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para facilitar la asistencia religiosa en los establecimientos públicos, militares, hospitalarios, asistenciales, penitenciarios y otros bajo su dependencia, así como la formación religiosa en centros docentes públicos (LLR, art II, 3).

Parece un resumen de los Acuerdos con la institución católica. Ahora bien, que estas facilidades de las que habla la ley, pasen por introducir las confesiones religiosas en los espacios públicos, no es una interpretación que se siga inmediatamente de la letra de la Ley o de la Constitución, sino que implica interpretar la Ley de Libertad Religiosa a la luz de los Acuerdos con la Santa Sede. La hipótesis que avanzamos es que esta Ley de Libertad Religiosa, igual que los Acuerdos con la Iglesia católica, encuentra su verdadero sentido cuando se inscriben en el marco teórico que ofrece la Declaración Dignitatis Humanae y la Constitución Gaudium et spes del Vaticano II, y no tanto en el marco constitucional español o en la Declaración de Derechos Humanos de 1948.
Es algo comúnmente aceptado que el concepto de libertad religiosa es absolutamente fundamental para comprender las relaciones que la Iglesia católica establece con los diferentes Estados, a partir de 1965. El canonista Díaz Moreno señala que “no se exagera si se afirma que, al menos en lo que respecta a la imagen de la Iglesia en relación con el mundo en el que vive encarnada, el Concilio Vaticano II puede ser definido como el Concilio de la Libertad Religiosa”. Ahora bien ¿de qué forma entiende el Magisterio eclesial esta libertad?
Durante mucho tiempo la Iglesia se negó a reconocer la Libertad religiosa como principio articulador de su doctrina pública. Si bien fue una libertad recogida desde 1948 en la Declaración de Derechos Humanos, solo será aceptada por la Iglesia a partir de 1965 . Tal cambio fue propiciado por Juan XXIII quien, en su Encíclica Pacem in Terris de 1963, proclamaba que el error en la fe o la diferencia en la verdad –o, lo que es lo mismo, no encontrarse entre los fieles de la Iglesia católica y acatar su dogmática– no debía suponer merma alguna de los derechos de la persona. Este giro dogmático aceptaba, de algún modo, la presencia constante y común del error, es decir, de otras creencias alternativas, y reconocía la debilidad de la Iglesia en su erradicación. Si en tiempos pasados se afirmaba que, con la ayuda inestimable del brazo secular, el error y la herejía debían ser suprimidos de raíz, ahora se reconocía que los derechos políticos y religiosos podían desvincularse. Una senda que a la Iglesia católica le llevó nada menos que tres siglos recorrer, pues se trata de doctrinas que ya habían sido propuestas en la época de las guerras de religión del siglo XVII.
Siguiendo esta vía, en 1965, Pablo VI publica la Dignitatis Humanae, sobre la Libertad Religiosa, cuyo título completo es el derecho de las personas y de las comunidades a la libertad social y civil en materia religiosa 29. Recordemos que aparece 17 años después de que la Declaración Universal de Derechos Humanos afirmara en el artículo 18 que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia; así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.” La versión conciliar es un tanto diferente puesto que no solo exige del Estado la inmunidad a la coacción religiosa –lo que implica el derecho de todo fiel tanto a no ser forzado a actuar contra su conciencia, como a no ser impedido a expresarla de modo confesional, como colectivo social 30–, sino que añade la necesidad de que el Estado reconozca el derecho a las comunidades religiosas a regirse por sus propias normas, siempre que no atenten contra el orden público (Dignitatis Humanae 4).
Ahora bien, ese límite que implica la trasgresión del orden público se define en relación a la paz pública que siempre debe estar vinculada, según la Iglesia, a la verdadera justicia, aquella que sirve como fundamento a la moralidad pública. Y esta verdadera justicia no es cualquier justicia, como sabemos desde Agustín, sino la cristiana, como señala el texto conciliar constitucional Gaudium et Spes.

Sobre la Iglesia en el mundo actual:

Si por autonomía de la realidad se quiere decir que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar poco a poco, es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía. No es sólo que la reclamen imperiosamente los hombres de nuestro tiempo. Es que además responde a la voluntad del Creador. (…). Por ello, la investigación metódica en todos los campos del saber, si está realizada de una forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios. (…) Pero si autonomía de lo temporal quiere decir que la realidad creada es independiente de Dios y que los hombres pueden usarla sin referencia al Creador, no hay creyente alguno a quien se le oculte la falsedad envuelta en tales palabras. La criatura sin el Creador desaparece. (Gaudium et Spes 36)

Efectivamente, la Dignitatis Humanae no debería leerse al margen de la Gaudium et Spes que le da sentido. Y es que a esta defensa de la libertad religiosa como derecho individual y al deber del Estado de no promover sus propios intereses, se añade el correlativo deber del Estado de promover los medios necesarios para su desarrollo, que no es otro que favorecer la educación religiosa:

Cada familia, en cuanto sociedad que goza de un derecho propio y primordial, tiene derecho a ordenar libremente su vida religiosa doméstica bajo la dirección de los padres. A éstos corresponde el derecho de determinar la forma de educación religiosa que se ha de dar a sus hijos, según sus propias convicciones religiosas. Así, pues, la autoridad civil debe reconocer el derecho de los padres a elegir con verdadera libertad las escuelas u otros medios de educación, sin imponerles ni directa ni indirectamente gravámenes injustos por esta libertad de elección.
Se violan, además, los derechos de los padres, si se obliga a los hijos a asistir a lecciones escolares que no corresponden a la persuasión religiosa de los padres, o si se impone un único sistema de educación del que se excluye totalmente la formación religiosa. (Dignitatis Humanae 5).

A la luz de este párrafo queda más claro, por tanto, el sentido de las medidas necesarias a las que remite el artículo II, 3 citado anteriormente de la Ley de Libertad Religiosa española que acepta la tesis de la Constitución conciliar que afirma que:


“este derecho de los padres lleva consigo la creación, en los centros estatales de un auténtico espacio (académico) en los cuales aquellos alumnos, cuyos padres así lo pidan, puedan recibir una adecuada formación religiosa encuadrada dentro del plan general de formación” (Gaudium et Spes 38). Toda merma de este derecho, según la Iglesia, es una obstrucción al ejercicio de un derecho fundamental de la persona.


De modo que los padres no sólo tienen que poder elegir un centro de enseñanza de acuerdo con la educación que quieren dar a sus hijos sino que, según los canonistas, debe crearse un auténtico régimen de igualdad de oportunidades para crear, administrar y dirigir centros de enseñanza religiosos, centros privados con ideario propio que, evidentemente, debe ser cofinanciado por el Estado. Y según esto, el artículo II del Acuerdo sobre Enseñanza establece la obligación del Estado de incluir la enseñanza católica en todos los centros educativos en condiciones equivalentes a las demás disciplinas fundamentales. Eso sí, sin carácter obligatorio. Asimismo, el artículo III señala que los profesores de religión serán designados por la autoridad académica, pero entre aquellos que el Obispo diocesano previamente propone. Y a todos los efectos, se le debe considerar parte del Claustro de profesores. Y no se trata de enseñanza de la religión en general sino, como dice su artículo IV La enseñanza de la doctrina católica y su pedagogía, doctrina que sólo podrá ser establecida por la jerarquía eclesiástica, como señala el artículo VI. No está de más recordar que, junto con este derecho a enseñar su propia doctrina, la Iglesia también exige el derecho a predicar sobre cualquier materia, incluida la política:

Es de justicia que pueda la Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, utilizando todos y solos aquellos medios que sean conformes al Evangelio y al bien de todos según la diversidad de tiempos y de situaciones (Gaudium et Spes 76).

En la elaboración de los Acuerdos, la Santa Sede tiene muy presentes sus doctrinas conciliares, como no podía ser de otro modo. Ocurre que, al ser sancionados por el Estado y aceptados como tratados internacionales, estos Acuerdos implican, como consecuencia necesaria, la promoción del ideario católico del Concilio Vaticano II en el Estado español. Ninguno de los acuerdos firmados con otras confesiones en 1992 (evangélicos, musulmanes o judíos) tienen el alcance y dimensión de los católicos. Y ello a pesar de que la Constitución condena la discriminación (trato desigual) religiosa y supone que no hay confesión privilegiada. Detengámonos, brevemente, en el Acuerdo sobre Asuntos económicos, pues es el elemento que, juntocon la presencia de la religión en las aulas, genera más disenso.

Acuerdo sobre Asuntos Económicos

Como indica Alejandro Torres, el sostenimiento económico de la Iglesia Católica en España, hunde sus raíces en el siglo XIX en el contexto del proceso desamortizador del patrimonio eclesiástico34. A consecuencia de la desamortización y la abolición de los diezmos, la Iglesia Católica se ve afectada por una gravísima crisis económica cuya solución pasaría por hacer del Estado su sostén económico. Es sabido que se intentó poner fin a la dotación del culto en la Constitución de la II República, donde se indicaba que habría una extinción del presupuesto destinado al clero en un plazo máximo de dos años. Sin embargo, tras la guerra civil se reanuda la dotación presupuestaria a favor de la Iglesia y el Concordato de 1953 consagra en su artículo XIX la dotación de culto y clero, declarándola exenta de todo impuesto. Y en el artículo II del Acuerdo de Asuntos Económicos entre el Estado y la Santa Sede, el Estado asume el compromiso de colaborar con la Iglesia en la consecución de su adecuado sostenimiento económico. Asimismo, añade que “transcurridos tres ejercicios completos desde la firma del Acuerdo, el Estado podrá asignar a la Iglesia Católica un porcentaje del rendimiento de la imposición sobre la renta o el patrimonio neto u otra de carácter personal por el procedimiento técnicamente más adecuado.”
Sin embargo, como sabemos, a pesar de estos plazos, la Iglesia católica sigue siendo subvencionada por el Estado de modo evidente. La propia Conferencia episcopal estimaba unos ingresos en 2017 de 248 millones de euros. Cifra que aumenta considerablemente si entendemos que los lugares de culto, los colegios o edificios destinados al culto (seminarios, universidades, institutos de vida consagrada…) se benefician de la exención del pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Un beneficio del que también gozan las confesiones protestante y musulmana, aunque en diferente grado que la Iglesia católica, que añade a sus privilegios la posibilidad de inmatricular bienes no directamente dedicados al culto y hacerlos de su propiedad. La inmatriculación es un privilegio exclusivo de la Iglesia católica y depende de una ley de 1946 que, en su artículo 206, la equiparaba –en tanto entidad de Derecho público con personalidad jurídica propia– a las Administraciones públicas, de modo que los obispos podían cumplir funciones propias de los funcionarios públicos y, según esto, tenían competencias para inmatricular propiedades, sin obligación alguna de hacer constar en organismo civil alguno este acto jurídico.
Gracias a esta norma preconstitucional se han inmatriculado propiedades como casas rectorales, cementerios, huertos, almacenes, colegios… Ahora bien, los templos dedicados al culto no estaban incluidos, algo que se solventó durante el Gobierno de José María Aznar extendiendo dicho privilegio a dichos inmuebles, dando pie a la inmatriculación de ermitas, iglesias e, incluso, a la mezquita de Córdoba. El párrafo del Real Decreto dice, concretamente:

se suprime por inconstitucional la prohibición de inscripción de los templos destinados al culto católico, y se admite, siguiendo las legislaciones especiales sobre Patrimonio del Estado y de las entidades locales, la posibilidad de inscripción de los bienes públicos con arreglo a su legislación especial (artículo 5)

En virtud de esta reforma, se inmatricularon 1.087 propiedades en Navarra donde, debido a la gravedad del caso, se estableció una Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro, en la que constan 117 municipios adheridos. Sus denuncias han llegado a la Unión Europea y han sido respaldadas por casi todos los grupos políticos en España. Después de este breve recorrido por los principios y consecuencias de tan solo dos de los Acuerdos, es difícil no ver en ellos la vía expedita de la promoción del ideario católico en el Estado español, doctrina que supone el pilar esencial de las relaciones iglesia/Estado del Concilio Vaticano II. Y ello a pesar de que la Constitución condena la discriminación (trato desigual) religiosa y supone que no hay confesión privilegiada. Y ello a pesar de que el Tribunal Constitucional se refiere a España como un Estado de laicidad positiva. Veamos qué se quiere decir con esto.

Laicidad española

Según varias sentencias del Tribunal Constitucional, la laicidad a la que
remite el Estado es la laicidad positiva o cooperativa , así mencionada en una sentencia sobre la inscripción de la Iglesia de la Unificación en el Registro de Entidades Religiosas, otra sobre la inhabilitación eclesiástica y despido de una profesora por vivir en concubinato y la última sobre el recurso de amparo promovido por un sacerdote secularizado, ante su despido como profesor de religión.
La laicidad positiva suele remitir al modelo canadiense y americano que implica
un Estado neutral, indiferente de las opciones éticas o religiosas de sus ciudadanos, sean cuales sean. Eso significa que, si bien el Estado no puede pronunciarse sobre tales asuntos, la prohibición no se extiende a sus funcionarios, a los que se exige imparcialidad, no neutralidad. Los funcionarios (maestros, jueces, policía) deberían ser evaluados por sus actos, no por sus creencias o los símbolos externos que exhiban puesto que, según esta interpretación, un signo religioso no es por sí mismo un acto de proselitismo. La verdadera imparcialidad, como señala un decreto del Tribunal Supremo de Canadá: “no exige que el juez no tenga ni simpatías ni opiniones. Lo que exige es que sea libre de albergar y de utilizar distintos puntos de vista manteniendo una mentalidad abierta”. Por eso, en Canadá, al hablar sobre los símbolos religiosos en la escuela, se insiste en que la neutralidad obliga a que no se reconozca políticamente ninguna religión como religión de Estado, no a que los ciudadanos escondan en público sus filiaciones religiosas. De hecho, a mediados de los años 90 del siglo pasado, Quebec adoptó la resolución contraria a la francesa aceptando que las niñas usaran el pañuelo en las escuelas públicas, con el fin de evitar su marginalización y promover su socialización.
El concepto que está a la base de esta laicidad positiva o abierta es la doctrina del acomodo razonable, según la cual, más que expulsar a la religión de lo público, se acepta la importancia que tiene la dimensión espiritual del individuo y su necesidad de expresión pública. El acomodo razonable es un procedimiento según el cual se intentan paliar las desigualdades en el reconocimiento de derechos otorgados históricamente a las comunidades religiosas y a sus fieles y parte de un principio básico: la historia no es neutral y ha favorecido a unas religiones frente a otras, según el contexto. Cuando se reconoce el derecho de un judío a descansar en sábado –lo que implica exceptuarlos de la ley común que señala el domingo como día de descanso–, se acepta que el domingo no es un día neutral sino que ha sido impuesto en nuestras sociedades por la influencia de la tradición cristiana. Del mismo modo, cuando adaptamos normas generales alimentarias ante personas vegetarianas y aceptamos ofrecer un menú alternativo a su elección, estamos apelando al mismo derecho, aceptando que algunas normas generales puedan ser discriminatorias con las minorías. Por esa razón, Milot y Baubérot redefinen la laicidad canadiense como laicidad de reconocimiento. Por supuesto, se habla de acomodos razonables, lo que implica que la obligación de adaptar la ley general a las minorías para evitar la discriminación no es absoluta: la petición debe ser sincera, el solicitante debe demostrar que cree que su fe le obliga a determinada conducta, y esta no tiene por qué adecuarse a la ortodoxia de su comunidad religiosa o a ningún precepto objetivo. En 2004, el Tribunal Supremo de Canadá lo expresó del siguiente modo:

La libertad religiosa garantizada por la Declaración de los derechos y libertades de la persona de Quebec (y la Carta canadiense de derechos y libertades) se entiende como libertad de entregarse a prácticas y mantener creencias que tengan un vínculo con una religión, prácticas y creencias que el interesado ejerza o manifieste sinceramente, según el caso, con el objeto de comunicarse con una entidad divina o en el marco de su fe espiritual, independientemente de la cuestión de saber si la práctica o la creencia está prescrita por un dogma religioso oficial o es conforme con la postura de los representantes religiosos. Esa interpretación es compatible con un concepto personal o subjetivo de libertad religiosa. En consecuencia, el demandante que invoca esta libertad no tiene que demostrar la existencia de una obligación, exigencia o precepto religioso objetivo. Es el carácter religioso o espiritual de un acto el que conlleva la protección, no el hecho de que su observancia sea obligatoria o se considere como tal. El Estado no está en condiciones de actuar como árbitro de dogmas religiosos y no debería convertirse en uno.

El Estado no juzga sobre el contenido de la petición sino sobre la sinceridad de la misma. Pero añade otra condición: la petición ha de ser razonada, es decir, debe demostrar la importancia que tiene dicha petición en su vida y las razones por las que considera que ha de modificarse la ley a su favor. Dicho lo cual, los tribunales pueden denegarla aludiendo a que pone en peligro una institución concreta (educación, cuidado, servicios públicos), porque atenta contra los derechos de los demás, o que supone un gasto excesivo o dificultades graves de funcionamiento para el lugar donde pretende ponerse en marcha. En el primer caso podrían limitarse los derechos de los padres religiosos que pretendan no educar a sus hijos en asuntos comunes como la educación sexual, la educación cívica o la ética, poniendo en peligro la virtud de la tolerancia.
En el segundo caso estarían recogidos los Testigos de Jehová que niegan la trasfusión sanguínea a un hijo y ponen en peligro su vida. En último caso, podríamos incluir peticiones de comida especial en comedores públicos cuando el coste es excesivo para los medios de que dispone el colegio en cuestión.
¿En qué se parece este tipo de doctrina a la que hemos analizado al referirnos al caso español? Desde nuestro punto de vista, en nada. Cuando leemos las sentencias del Tribunal Constitucional, lo que allí se protege no es al individuo sino a la confesión religiosa, pues lo que señala el Tribunal como neutralidad es la exigencia de que el Estado no se inmiscuya en decisiones confesionales, sean estas el nombramiento de profesores de religión o su despido. Hace ya unos años, en enero de 2007, el Tribunal Constitucional se vio inmerso en un debate sobre lo que suponen este tipo de nombramientos, a raíz del caso de la profesora de Religión, María del Carmen Galayo Macías, a quien las autoridades eclesiásticas de las Islas Canarias no renovaron el contrato por mantener una relación sentimental con un hombre que no era su marido, del que se había separado previamente. El Tribunal respaldó el despido y rechazó la petición de inconstitucionalidad promovida por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), en relación al marco que permitía el despido por tales razones. En 2015, el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura avaló el despido de un profesor de religión por haber abandonado el sacerdocio. Luis Guridi, dirigente del sindicato que agrupa a la mayoría de los docentes de religión en pleito con el episcopado, la Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (Feper), reitera que los profesores de religión son mayoritariamente laicos y que su trabajo no es adoctrinar o hacer proselitismo, y señala que las sentencias de los tribunales avanzan hacia un “talibanismo católico repugnante, al mejor estilo del nacionalcatolicismo que todos creíamos trasnochado, y muy distinto al Estado confesional”. Sin embargo, la enseñanza de doctrina cristiana es el motor del currículo que ha de enseñarse, según los Acuerdos, de modo que los profesores han de seguir la moral cristiana para ser elegidos en la misión canónica que les faculta para ejercer esa tarea. Nunca fue otra la pretensión de la Iglesia, pues queda recogido en el artículo 6 del Acuerdo sobre Educación que “a la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa católica, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos a dicha enseñanza y formación”.
Como vemos, los tribunales están “resolviendo” los conflictos que atañen a la libertad religiosa en función de los Acuerdos, lo que implica aceptar la interpretación eclesial de los despidos. Ahora bien, si los motivos para retirar la idoneidad necesaria para impartir clases de religión son confesionales, el TC lo que avala en sus decisiones son los privilegios de la curia. No decimos que no sea legal, simplemente mostramos las consecuencias de la vigencia de los Acuerdos con la Santa Sede: no se aplican, en su caso, las normas comunes del derecho laboral. La sentencia más reciente (SSTC 128/2007 de 4 de junio), señala:

La apreciación del Ordinario del lugar acerca de si un profesor de religión católica imparte o no recta doctrina y si da o no testimonio de vida cristiana es inmune, en su núcleo, al control de los Tribunales españoles. Pero, lejos de ser contraria a la Constitución, esa inmunidad es mera y necesaria consecuencia del derecho fundamental a la libertad religiosa y del principio de neutralidad religiosa del Estado. La libertad religiosa, además de un aspecto individual, muestra otro que cabría llamar comunitario o colectivo. En esta segunda faceta son titulares de la libertad religiosa las iglesias, confesiones y comunidades religiosas (art. 2.2 Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de libertad religiosa -LOLR-; SSTC 64/1988, de 12 de abril, FJ 2; 46/2001, de 15 de febrero, FJ 5; 128/2002, de 4 de junio, FJ 3).

Conclusión

La Constitución española no exige subordinar la interpretación de esta colaboración a los Acuerdos pero, en términos prácticos, el Tribunal constitucional hace una interpretación de la libertad religiosa entendida en términos católicos, como una mera implementación de las Declaraciones conciliares y Constituciones conciliares, que la Iglesia católica ha conseguido imponer a través de Acuerdos privilegiados que vinculan al Estado cada vez que legisla sobre cuestiones religiosas. De acuerdo con esto, en España los católicos pueden imponer un sistema de moral para su profesorado cuya falta de acatamiento supone la pérdida de la venia docendi y, por lo tanto, de su trabajo en la institución escolar pública. Más aún, son las confesiones religiosas las que eligen por esos mismos motivos al profesorado, que imparte curriculum religioso en aulas públicas. Eso significa privilegiar la moral religiosa, puesto que el resto del profesorado no se selecciona o se excluye por motivos confesionales, de modo que un derecho confesional es privilegiado frente a derechos fundamentales.
A nuestro modo de ver, el Tribunal Constitucional habla de laicidad positiva queriendo decir laicidad de colaboración, en nada similar a la laicidad de reconocimiento, esta última propia del modelo canadiense, como hemos visto. Ciertamente, en Europa, la cooperación y la colaboración entre el Estado y las diferentes confesiones son la regla, no la excepción. No obstante, en dicha colaboración hay grados y, como hemos visto en este artículo, el caso español lleva esta colaboración demasiado lejos. Donde la libertad religiosa y de conciencia canadiense privilegia al individuo, la ley española privilegia las confesiones religiosas. La libertad de conciencia, según esto, se supedita a la libertad religiosa; la ortodoxia es privilegiada por el Estado frente a la pluralidad que, de facto, recorre las diferentes comunidades de fe. Y esto tiene sus ventajas –facilita la relación bilateral entre las instancias políticas y las iglesias– y sus desventajas –deja desprotegido al individuo, en caso de conflicto con su comunidad religiosa. Eso significa que los heterodoxos verán peligrar sus derechos, en caso de enfrentarse a la interpretación ortodoxa de sus confesiones religiosas. Si la religión no puede reducirse a la conciencia individual del fiel y encerrarse en las casas (nunca ha sido así históricamente), tampoco debería identificarse exclusivamente con su implementación pública institucional o eclesial.
Articular ambas adecuadamente y, a su vez, proteger los derechos de conciencia de quienes no son religiosos y no forman parte de ninguna comunidad de este tipo, es tarea del Estado y de un adecuado marco de laicidad.
Ciertamente, no hay un único modelo de laicidad y, por esa razón, los debates en torno a cuál deba ser el que articule las relaciones entre el Estado, tanto con las diferentes confesiones religiosas como con el individuo, serán complejos y no estarán exentos de dificultades. No obstante, aunque no estemos de acuerdo en el punto de llegada, sí deberíamos estarlo en el de partida. A nuestro modo de ver, este no pasa únicamente por suspender los Acuerdos de España con la Santa Sede, sino por elaborar una nueva Ley Orgánica de Libertad religiosa, desligada de sus evidentes influencias conciliares.

Bibliografia:

-La inspiración confesional de la ley de libertad religiosa española: laicidad de colaboración, de Marta García-Alonso, UNED

-Los retos del laicismo y su futuro, de HENRI PENA-RUIZ. Instituto de Estudios Políticos de París.