¿Qué es el discurso peligroso? Los filósofos ya hemos escrito sobre los discursos del odio y los bulos propagandísticos, pero no como y cuando correlacionan con la violencia real. Maynard y Benesch explican que es un discurso que alienta la aprobación de la violencia por parte del público, vehicula un fuerte componente de motivación emocional e irracional con el empleo de vocabulario denigrante y despectivo.
El discurso peligroso (DP) es aquel que los ricos y poderosos difunden a los pobres, lugares donde ocurren las matanzas, discursos incendiarios, en redes y medios de desinformación al servicio del poder, influyeron en el Brexit o la elección, en dos ocasiones, de un elemento como Trump. Igual que hicieron las nazis xenófobos en Alemania, que ahora vuelven a resurgir, aunque ya están muy extendidos por toda Europa y Norteamérica y sus colonias (Invasión de Israel de palestina, siria, libano, etc, los nazis ucranianos o las dictaduras neoliberales y fascistas en Sudamérica) es el uso del lenguaje para crear un contexto social e histórico como caldo de cultivo, usando el dogwhitsle.
Primero se deshumaniza (como hacían los Nazis o yankees con sus oponentes en la WWII y después todos los presidentes norteamericanos), después se silencia procesos democráticos, se promueve una ideología engañosa, se normaliza el racismo, la violencia y la intolerancia contra aquellos a los que se dirige el discurso, se blanquea a terroristas, dictadores y violentos (fascistas, nazi-zionistas, franquistas, yankees, etc) y con esta demagogia indirecta se culpa a la destrucción del futuro a otros que no son la causa del problema.
Tres son los mecanismos que se usan indirectamente con estos propósitos: el dogwhitsle, la hoja de parra y las perversiones del significado.
En política, silbato para perros o política de silbato de perro dog-whistle politic, se refiere al lenguaje en código de doble sentido que usan los políticos para conseguir el apoyo de un público más amplio en su candidatura atrayendo a la audiencia política deseada sin provocar la ira de audiencias opuestas. El término hace una alusión analógica a la forma similar en que funcionan los silbatos ultrasónicos para perros que se utilizan en el pastoreo de ovejas, el cual emite frecuencias que no están dentro del espectro de audición humana pero que sí son audibles para los perros pastores. Funcionan empleando un lenguaje que tiene significados normales para la mayoría de la población, pero que puede tener un significado implícito muy específico para el subgrupo al que se dirigen. Se utilizan para evitar la atención de los opositores o que a los políticos se les etiquete como políticamente incorrectos, al tiempo que se transmiten mensajes relacionados con asuntos sensibles que pueden ser objeto de oposición.
En la hoja de parra se utiliza expresiones formuladas junto con otras racistas para encubrir su contenido ofensivo, soltar el discurso racista y aparentar que no lo eres. Ejemplo, un discurso de Trump para variar “México nos envía narcos, drogas, criminales, violadores, criminales y alguno supongo que será buena gente” (lo que Trump se le olvida decir es que USA les vende las armas a todos esos supuestos criminales, ya que ellos las fabrican, y así igual con las drogas, criminales y violadores, de los que USA es exportador mundial).
En la perversión del significado, la libertad de Ayuso adquiere el mismo significado de la Libertad es esclavitud de Orwell, es decir, la libertad de robar y matar de los ricos dirigentes a los pobres. Ejemplo ¿Cómo puedes estar en contra de las elecciones libres y de la libertad? Lo que se ataca la libertad de los demás: “los soviéticos no tenían elecciones reales” sus democracias eran una farsa, no como las nuestras en las que podemos elegir un tirano u otro. Oradores influyentes, a veces solo títeres o influencers, explotan el contexto social-histórico de resentimiento o agravio, los medios de desinformación y una audiencia susceptible al discurso incendiario hacen el resto.
El caso catalán (y fachaespañol) es ejemplo de esto, fue Pujol en 1958 quien dijo: “el andaluz es anárquico (más quisiera yo), un hombre destruido, ignorante y de miseria cultural, mental y espiritual, lo más bajo de España, destruirá Cataluña” ”estos inmigrantes son un ejército de ocupación” (no sé si les sonará al discurso de Vox con los menas y su islamofobia, pues contra los terroristas cristianos, judios y los que les financian a ellos no tienen nada en contra), o Arthur Mas: “el ADN catalán está mezclado con el franco-germánico al que perteneció 12 siglos atrás…somos más germánicos y menos romanos” o Junqueras: “los catalanes tienen más proximidad genética con los franceses que con los españoles”. Herbert Barrera: “los negros tienen un coeficiente de inteligencia más bajo de los blancos”, ”los que tengan debilidad genética mental deben ser esterilizados”, también tropos existencialistas “la mentalidad castellana lleva en sus genes la sumisión, ser mandados” y otras expresiones de superioridad catalana. Los catalanes controlan la TV catalana (Igual que los fascistas y nacionalistas españolators la madrileña y resto de España), pero nos quejamos de que el Kremlin controla medios de comunicación como RT o Sputnik, y no de toda la basura que nos cuela USA con su cultura de propaganda.
Con bots y cuentas falsas en redes, campañas de desinformación en el referéndum de independencia, el “golpe de estado” que ni fue golpe ni de estado, que si el referéndum ilegal del 1 de octubre (un referéndum nunca puede ser ilegal, tampoco los derechos de las personas o las vidas humanas), toda es máquina de fango facha que acaba dejando huella cuando te la repiten un millón de veces y no tienes pensamiento crítico (ya lo decía goebbels: una mentira mil veces dicha, se convierte en una gran verdad).
La desinformación puede incluir insultos y disfemismos (modo de decir que consiste en nombrar una realidad con una expresión peyorativa o con intención de rebajarla de categoría, en oposición a eufemismo), como nombres de animales que inducen al miedo, al asco, enfermedades o tóxicos, objetos irracionales o seres sobrenaturales (demonios). Así tenemos una cultura española que se basa en la pervivencia del Franquismo y la catalana (y vasca) es antifascista militante.
Construcción de amenazas.
Acusar a un exogrupo de planificar ataques violentos contra el endogrupo, fue lo que acaeció en Ruanda con las “acusaciones especulares”, es decir, acusar a las víctimas de los crímenes que se planearon contra ellas. ¡Vienen a por nuestra mujeres! es un discurso dirigido contra los musulmanes típico español, como lo de que nos quitan los puestos de trabajo y explotación. Ubarretxena, 2017 “El estado español se ha quitado la máscara, descubre su herencia franquista que quiere resurgir, toleran y blanquean fascistas por las calles, racismo, machismo y violencia”, es la vuelta de hoja usada por los vascos en respuesta al nacionalismo patrio.
Destrucción de alternativas.
Según Maynard y Benesch, la cuarta característica del DP es la destrucción de alternativas, por la que se representa al curso de acción propuesto como una necesidad histórica, o a las alternativas como poco realistas. En 2011, Torra aseveró: “No tenemos aliados; el esfuerzo será monstruoso. Si España… envía los tanques contra nosotros, tendremos una gran victoria.
Autoimagen virtuosa.
La quinta característica del contenido del DP es la imagen virtuosa del endogrupo, mediante la cual el público de referencia está motivado por sentimientos profundos y no conscientes de que algo está “bien” o “mal”, lo que induce una autoevaluación moral positiva, una “imagen mental satisfactoria de sí mismos… a menudo moldeada por nociones de identidades grupales ideales, que producen una alta autoestima” (Maynard y Benesch, 2016: 84). En el sesgo de futuro se supone que en ese futuro imaginado se acabarán superando las dificultades inmediatas, o los costes morales de la violencia.
Las perversiones del significado resultan particularmente útiles en algunas campañas políticas. “La voluntad del pueblo”, en determinados contextos encierra una implicación conversacional. Primero, el demagogo afirma representar la voluntad del pueblo. Pero una gran mayoría no está representada, un hecho que conocemos por el contexto. Ejemplo de esto son los claros discursos de odio de Puidgemont, Ayuso, Abascal o el resto de ultraderechas, ya sean empresarias, de la monarquia, judiciales, pseudointelectuales, parásitos de las tertulias y artísticas. Pero el pueblo no solo son los votantes, también son las personas que nos negamos a participar y legitimar esta dictadura y circo en el que nos toca vivir. El pueblo no tiene voluntad, tiene personas. Votar para ser libre, para ser demócratas, pervierte el significado de la libertad, porque si no votas, no eres libre, y si eres libre, no votas a tiranos.
¿Cómo resistirse a esos eslóganes tan absurdos, infantiles y emocionales? Cualquier crítica directa suscita preguntas retóricas como: “¿Cómo puedes estar en contra de la democracia?”; “¿Cómo puedes estar en contra de mi libertad?”; “¿Cómo puedes estar en contra del pueblo?”. El eventual interlocutor se quedaría sin habla, puesto que la respuesta a estas preguntas tendría que ser obvia y recurrentemente:”¡No! No estoy en contra de nada de eso”. Las preguntas y los eslóganes son eficaces porque socavan el cumplimiento de las normas: parecen reforzar las normas democráticas compartidas, cuando en realidad lo que hacen en la práctica es erosionar la democracia liberal misma. Ya no hay diferencia entre golpe de estado, rebelión, insurrección, resistencia, terrorismo y revolución, todos esos significados se vuelven inoperantes en manos de la libertad del dictador de usar la neolengua y decirnos lo que debemos pensar.