sábado, 3 de diciembre de 2022

Las COP, el cambio climático y el próximo colapso: Causas y efectos

 El fracaso de la COP27 y el resto de Cumbres Climáticas en un solo gráfico (Línea temporal de los últimos 60 años + Acuerdos y pactos internacionales + Concentración de CO2 en la atmósfera) | Mark Maslin, The Conversation

Antes de empezar el análisis de la pasada Cumbre Climática de Naciones Unidas (COP27) celebrada en Egipto merece la pena mirar bien el gráfico superior. La infografía evidencia el imparable aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero durante los últimos 60 años. El registro histórico es amplio, detallado y apunta hacia una tendencia inquietante: pronto doblaremos la concentración de CO2 en la atmósfera en comparación con los niveles preindustriales. Los datos muestran que, antes de la Revolución Industrial, nuestra atmósfera albergaba una concentración de dióxido de carbono de unas 278 ppm (partes por millón); niveles que han ido creciendo hasta alcanzar las 421 ppm registradas en este año 2022. Por otro lado, señaladas en la línea de tiempo, podemos contemplar como ninguna de las cumbres climáticas realizadas hasta el momento ha supuesto ninguna diferencia. El gráfico es poderoso, revelador y decepcionante…

Ni los protocolos de Kioto, ni el Acuerdo de Paris ni, por supuesto, la reciente COP27 en Sharm El-Sheikh han conseguido un avance que se pueda calificar como mínimamente significativo. Ya hemos visto algunos de los vicios, errores y fracasos del sistema de cumbres climáticas… desde su falta de ambición en los objetivos más básicos, sus indecisiones, su falta de compromiso, hasta su patente hipocresía a la hora de cumplir los propios acuerdos firmados… sin embargo, esta nueva cumbre egipcia ha resultado ser una suma de todos los errores del pasado hasta convertirse, no ya en una decepción, sino en todo un fracaso.

¿Qué ha salido mal en la COP27? La respuesta general es: Todo lo que puedan imaginar, y un poco más…

Las expectativas estaban por todo lo alto cuando la propia Organización de Naciones Unidas anunció que esta sería “la Cumbre de África”, una gran oportunidad para instaurar algo de “Justicia climática” en un panorama de emisiones realmente desequilibrado. Los países desarrollados son los que más gases invernadero están liberando a la atmósfera, mientras que el resto de naciones menos agraciadas económicamente están siendo las más afectadas por el calentamiento global. Según la propia Naciones Unidas “África pierde hasta 15 mil millones anuales a causa del cambio climático y, si las cosas no cambian, serán 50 mil millones al año en menos de una década (para 2030). África no tiene acceso a la financiación necesaria para adaptarse al cambio climático y cumplir con las retribuciones determinadas a nivel nacional”

El principal objetivo de esta COP27 era negociar un fondo que compensaría a los países en desarrollo por las pérdidas y daños causados por el cambio climático y aunque, después de muchas horas de negociación y sobrepasando la fecha límite, los estados miembros acordaron establecer ese fondo de compensación. Puede parecer una buena noticia, pero en ningún momento se acordó cuánto se pagará, quién lo pagará y cómo se entregará esa ayuda económica… muy típico de este Frente Popular de Judea climático. Sobre todo si recordamos que este tema ya debería estar resuelto hace muchos años.

Resulta descorazonador recordar que, ya en la cumbre climática de Copenhague (COP15), las mismas naciones ricas ya hicieron una deslumbrante promesa de 100.000 millones de dólares al año para mitigar los efectos del cambio climático en las naciones menos desarrolladas, una promesa que nunca se llegó a cumplir realmente… y aquí estamos otra vez. Otro flamante anuncio de compensación que no cuenta con ningún elemento a favor más allá de hacerse una foto sonriendo.

Emisiones acumulativas entre 1750-2020 (Combustibles fósiles y cemento). MT = Megatones métricos | Union of Concerned Scientist, datos: IEA Atlas of Energy

Otra de las grandes lagunas de la pasada COP27 ha sido la inexplicable ausencia de negociación sobre las emisiones. Sabemos que la principal causa de la crisis climática global son las emisiones de gases de efecto invernadero y, sin embargo, ninguna de las cumbres ha logrado un mínimo compromiso sobre esta urgente reducción. La pasada cumbre de Glasgow (COP26) de 2021 al menos concluyó con algunos acuerdos sobre deforestación o emisiones de metano, aunque sepamos a ciencia cierta que no se van a cumplir… y si Glasgow se consideró un rotundo fracaso, ¿Cómo podemos calificar la cumbre egipcia donde ni siquiera se ha mencionado seriamente una reducción en las emisiones?

En un contundente artículo en The Conversation, cuatro expertos de diferentes áreas científicas repasan la interminable lista de errores y planteamientos fallidos de la COP27, empezando por la misma elección de Egipto como sede. Una de las principales motivaciones para llegar a acuerdos es la presión social y las protestas multitudinarias que suelen preceder a estas cumbres. En Egipto, no obstante, las autoridades se aseguraron de reprimir cualquier atisbo de protesta y esa presión popular apenas pudo ejercerse durante los días que duró la cumbre.

Otro de los puntos en contra fue el momento elegido para realizar la Cumbre. Junto con las protestas y reivindicaciones sociales, la atención mediática es otro de los grandes alicientes para que los líderes mundiales trabajen y se esfuercen un poco más. Esto no ocurrió en Egipto. “La primera semana ocurrió durante las elecciones intermedias de USA, cuando gran parte de los medios de comunicación del mundo analizaban su resultado finamente equilibrado. La segunda semana coincidió con la cumbre del G20 en Bali, lo que desvió aún más la atención y significó que muchos líderes mundiales ni siquiera asistieran a la cumbre. Para empeorar las cosas, las negociaciones se extendieron hasta el fin de semana, justo cuando la atención se centró en la Copa del Mundo de futbol y las controversias asociadas en Qatar (El conocido como mundial de Matar)”.

En definitiva, el fracaso de la Cumbre climática número 27 reúne todos los errores pasados y suma además otros nuevos derivados de la actualidad y la mala elección de los organizadores que no acertaron ni en el fondo ni en las formas…

Eso sí… al final de la cumbre no faltaron las fotos, las sonrisas y los abrazos. Nos vemos en 2023 con los deberes sin hacer y con un nuevo aumento de las emisiones.

La generación de energía

La generación de electricidad y calor a través de los combustibles fósiles provoca una gran cantidad de emisiones globales. La mayoría de la electricidad se genera todavía con la combustión de carbón o gas, lo que produce dióxido de carbono y óxido nitroso, que son potentes gases de efecto invernadero que cubren el planeta y atrapan el calor proveniente del sol. A nivel global, algo más de un cuarto de la electricidad proviene de fuentes de energía renovables eólicas y solares que, al contrario que los combustibles fósiles, emiten poca cantidad de gases o contaminantes en el aire, aunque se fabrican con combustible fósiles.

Productos de fabricación, la industria

La industria y las fábricas producen emisiones, en su mayoría provenientes de la quema de combustibles fósiles destinada a generar energía para la fabricación de cemento, hierro, acero, componentes electrónicos, ropa y otros bienes. La minería y otros procesos industriales también generan gases, de la misma forma que lo hace el sector de la construcción. La maquinaria utilizada en los procesos de fabricación a menudo realizados mediante carbón, petróleo o gas, y con algunos materiales, como los plásticos, están compuestos de sustancias químicas derivadas de los combustibles fósiles. La industria manufacturera es una de las que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

La tala de los bosques

La tala de bosques a fin de crear granjas y mataderos (industria exterminadora carnista) o pastos (para alimentar a los animales que serán exterminados), o por otros motivos, provoca emisiones dado que cuando se talan sus árboles se libera el carbono que estos han estado almacenando. Cada año se destruyen aproximadamente 12 millones de hectáreas de bosques. Puesto que los bosques absorben el dióxido de carbono, su destrucción también limita la capacidad de la naturaleza para mantener estas emisiones fuera de la atmósfera. La deforestación, junto con la agricultura y otros cambios en la utilización de los suelos, es responsable de aproximadamente un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El uso del transporte

La mayoría de camiones, barcos y aeronaves funcionan con combustibles fósiles. Esto hace que el transporte sea uno de los sectores que más contribuyen a generar gases de efecto invernadero, especialmente en lo que a emisiones de dióxido de carbono se refiere. Los vehículos terrestres (el uso de vehiculos privados es totalmente insostenible y un caos) son responsables de la mayor parte, debido a la combustión de productos derivados del petróleo, como la gasolina, en los motores de combustión interna. Sin embargo, las emisiones provenientes de barcos y aeronaves siguen aumentando. El transporte es responsable de cerca de un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía a nivel global. Y la tendencia es que continúe este importante aumento del uso de la energía para el transporte durante los próximos años.

La producción de alimentos

La producción de alimentos provoca emisiones de metano, dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, de diferentes maneras, en lo que se incluye la deforestación y la roturación de tierras para la agricultura y el pastoreo, la alimentación del ganado bovino y ovino, la producción y uso de fertilizantes y el abono utilizado para los cultivos, además del uso de la energía que hace funcionar el equipo de las granjas o los barcos pesqueros, siendo normalmente con combustibles fósiles. Todo esto hace que la producción de alimentos sea uno de los sectores que más contribuyen al cambio climático. Además, las emisiones de efecto invernadero también provienen del envasado y la distribución de los alimentos.

La energía en los edificios

A nivel global, tanto los edificios residenciales como los comerciales consumen más de la mitad de la electricidad total. Como siguen utilizando carbón, hidrocarburos y gas natural para los sistemas de calefacción y climatización, emiten cantidades importantes de gases de efecto invernadero. La creciente demanda de sistemas de calefacción y climatización, junto con el aumento en la adquisición de aparatos de aire acondicionado y en consumo eléctrico por parte de aparatos de iluminación y dispositivos conectados, ha contribuido a un aumento en las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía y que tiene su origen en las edificaciones, en los últimos años.

Un consumo excesivo (capitalismo)

Su hogar, el que lo tenga, el uso que hace de la energía, el modo de desplazarse, lo que come, lo que derrocha, todo ello afecta a la emisión de gases de efecto invernadero. Y lo mismo ocurre con el consumo de bienes como la ropa, los componentes electrónicos y los productos fabricados en plástico. Un gran porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero están ligadas a los hogares particulares. Nuestro estilo de vida insostenible, consumista, explotador y exterminador tiene un profundo impacto en el planeta. Los más ricos son los que tienen mayor responsabilidad: el 1 por ciento de la población mundial con mayor riqueza, en conjunto genera más emisiones de gases de efecto invernadero que el 50 por ciento más pobre.

Además:

Hay que recordar que el consumo desproporcionado y sin control es causa directa de una ideología egoísta e individualista propagada por una jerarquía afincada históricamente en el poder y la influencia que esta posee con el marketing y los medios de control de masas, que alientan el consumo indiscriminado publicitado como fuente de libertad, estatus y felicidad, basada en el capital y el consumo infinito sin mirar en la escasez de recursos (en contra de la teoria original), en la falta de educación y pensamiento crítico que no atienda a las consecuencias de estos actos (contaminación, sumisión, deuda, exterminios y genocidios, guerras, ocupaciones, invasiones, pandemias, esclavitud por el capital y por la explotación, etc.), creando necesidades innecesarias irracionales que nunca se podrán satisfacer.

Vamos a hacer una breve mención de otras causas directas del cambio climático que al sistema capitalista se le suele olvidar mencionar y que iremos ampliando:

La producción de tejido y ropa, la que consume múltiples recursos, animales, plásticos, químicos, agua, combustibles y contamina el medio ambiente.

El carnismo y la explotación animal, ademas de ser inhumana e inmoral, produce enfermedades, deformaciones, cáncer, destrucción de bosque y extinción de especies

Destrucción de ecosistema, destrucción de los océanos y la producción de oxigeno (El fitoplancton genera al menos la mitad del oxígeno que respiramos -unos 27.000 millones de toneladas al año- "enterrando" a su vez unas 10 gigatoneladas de carbono de la atmósfera las profundidades del océano anualmente).

Contaminación de aguas, subterráneos, disolución de los casquetes polares.

Pandemias, enfermedades, muertes por los efectos de temperaturas extremas, tornados, incendios, etc.

Psicosis, enfermedades mentales, trastornos alimentarios y del comportamiento, muertes y reducción de la esperanza de vida.

Envenenamiento alimentario, no solo por el consumo nocivo de carne, sino por los micropásticos en los pescados y pesticidas en los vegetales, inanición y hambrunas, sequias e inundaciones, no habrá suficiente alimentación para más de 8000 millones de humanos

Crecimiento de la población sin control, en términos biológicos somos más letales que los virus, un “éxito de la evolución” que terminará llevándonos al colapso provocado, con los retrocesos y muertes que ello conllevará para nosotros y futuras generaciones.

La solución tiene nombre: decrecimiento. Es algo evidente y algo que nadie quiere ver ni asumir, y menos los que son los causantes directos de esta catástrofe humanitaria y biológica; para evitar el colapso y la extinción es necesario dejar de consumir y de causar lo que hemos hecho en los últimos 200 años principalmente, con la revolución industrial como causa principal.

Así pues, los filósofos anarquistas y colapsistas, anticapitalistas y los científicos medio ambientales llevamos desde antes de los 50 del siglo pasado avisando de los eventos que hoy vivimos y que  se antojan ya inevitables. La democracia del neoliberalismo y el mercado libre de libertad equivale a la dictadura y la tiranía de quienes la dirigen al desastre, despreocupados de nada mas que sus ambiciones personales.

Efectos del cambio climático

Elevación de las temperaturas

A medida que se eleva la concentración de gases de efecto invernadero, también lo hace la temperatura de la superficie del planeta. En la última década, del 2011 al 2020, se ha registrado el mayor calentamiento hasta la fecha. Desde los años 80, cada década ha sido más cálida que la anterior. En casi todas las zonas se han producido más olas de calor y días más calurosos. La elevación de las temperaturas provoca un aumento en las enfermedades relacionadas con el calor y hace que trabajar en exteriores sea más difícil. Se producen incendios incontrolados con mayor facilidad y se extienden más rápidamente cuando el ambiente es más cálido. Las temperaturas del Ártico se han elevado al menos el doble de rápido que la media mundial.

Tormentas más potentes

Las tormentas destructivas se han vuelto más intensas y más frecuentes en muchas regiones. A medida que se elevan las temperaturas se evapora mayor humedad, lo que causa inundaciones y precipitaciones extremas, provocando más tormentas destructivas. El calentamiento del océano también afecta a la frecuencia y magnitud de las tormentas tropicales. Los ciclones, huracanes y tifones se alimentan de las aguas templadas de la superficie del océano. Estas tormentas destruyen a menudo hogares y comunidades enteras, lo que provoca pérdidas ingentes en la economía y en vidas humanas.

Aumento de las sequías

El cambio climático está modificando la disponibilidad de agua, al hacerla más escasa en más regiones. El calentamiento global genera escasez de agua en regiones ya de por sí secas, y está incrementando el riesgo de sequías agrícolas que afectan a cultivos y sequías ecológicas que aumentan la vulnerabilidad de los ecosistemas. Las sequías también pueden provocar destructivas tormentas de arena y polvo capaces de desplazar miles de millones de toneladas de arena de un continente a otro. Los desiertos se expanden y se reducen las tierras aptas para el crecimiento de cultivos. Mucha gente se enfrenta a períodos habituales de escasez de agua.

Aumento del nivel del océano y calentamiento del agua

El océano absorbe la mayor parte del calor generado por el calentamiento global. El ritmo al que se ha elevado el calentamiento del océano ha aumentado considerablemente durante las últimas dos décadas a todas las profundidades. A medida que se calienta el océano, su volumen aumenta porque el agua se expande. El deshielo de las placas de hielo y los icebergs hace que se eleve el nivel del mar amenazando a las comunidades litorales e insulares. Además, el océano absorbe dióxido de carbono y evita su acumulación en la atmósfera. Pero un mayor contenido de dióxido de carbono hace que el océano se acidifique más, lo que pone en peligro tanto a las especies marinas como a los arrecifes de coral.

Desaparición de especies

El cambio climático pone en riesgo la supervivencia de las especies terrestres y oceánicas. Estos riesgos aumentan a medida que ascienden las temperaturas. Debido a la potencia del cambio climático exacerbado, en el mundo se extinguen especies a un ritmo 1000 veces mayor que en cualquier otra época de la que se tenga constancia en la historia humana. Un millón de especies están en riesgo de extinguirse en las próximas décadas. Los incendios forestales, un clima extremo y la invasión de plagas con la aparición de enfermedades, todo esto está entre las amenazas relacionadas con el cambio climático. Algunas especies serán capaces de adaptarse geográficamente, pero otras, no.

Escasez de alimentos

Los cambios en el clima y el aumento de condiciones meteorológicas extremas son algunos de los motivos que provocan un aumento global en la desnutrición en las poblaciones más pobres. Los recursos pesqueros, los cultivos y el ganado pueden desaparecer o volverse menos productivos. Debido a una continua acidificación oceánica, los recursos marinos que dan alimento a miles de millones de personas se encuentran en riesgo. Los cambios en las capas de nieve y hielo de los casquetes polares han alterado el suministro de alimentos generados por la ganadería, la caza y la pesca. Un calor extremo puede hacer disminuir el agua y los pastizales destinados a la ganadería, provocando una disminución de la producción agrícola y afectando al ganado.

Más riesgos para la salud

El cambio climático supone la mayor amenaza única para la salud de la humanidad. El cambio climático ya daña de hecho la salud, a través de la contaminación, las enfermedades, los fenómenos meteorológicos extremos, los desplazamientos forzados, las presiones en la salud mental, así como un aumento del hambre y la desnutrición en lugares donde las personas no pueden producir o encontrar alimentos suficientes. Cada año, los factores medioambientales acaban con la vida de cerca de 13 millones de personas. Los patrones del cambio climático están extendiendo enfermedades, los fenómenos meteorológicos extremos producen más muertes y dificultan la capacidad de los sistemas sanitarios para soportar la presión.

Pobreza y desplazamiento

El cambio climático aumenta los factores que llevan y mantienen a la gente en la pobreza. Las inundaciones pueden arrasar barrios marginales, destruyendo hogares y comunidades. El calor dificulta la ejecución de trabajos en el exterior. La escasez de agua puede afectar a los cultivos. Durante la última década (2010-2019), los sucesos relacionados con el clima desplazaron a un total aproximado de 23,1 millones de personas de media al año, aumentando sus probabilidades de caer en la pobreza. Muchos refugiados provienen de países que son más vulnerables y menos preparados para adaptarse a los efectos del cambio climático.

Además:

Pasaremos a la historia, si esta continúa, como la generación que pudo y no quiso, en un último y desesperado aviso e intento, frenar el desastre que dejará una humanidad marcada por lo que hemos hecho ahora.

Las próximas generaciones que verán obligadas a sufrir penurias de todo tipo, escasez de recursos y a reparar nuestros errores, si albergan alguna esperanza de sobrevivir.

El film Soylent Green (Cuando el destino nos alcance) de ciencia ficción distópica estrenada en 1973, dirigida por Richard Fleischer, protagonizada por Charlton Heston, Edward G. Robinson y Leigh Taylor-Young en los papeles principales, basada en la novela ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! escrita por Harry Harrison​ y publicada en 1966, ya nos advertian de estas consecuencia y de la solucción final del capitalismo: el canibalismo. Igualmente en The Time Machine, del escritor británico Herbert George Wells, se aplicaba la misma solución, implementada en una sociedad futura basada entre cazadores (Los Morlocks) y cazados (Los Eloi) ante la escasez de recursos y una especie humana degenerada.

El exterminio de especies y la degeneración del código genético humano, más las posible nuevas glaciaciones que el calentamiento global puedan provocar, nos acercarán a la sexta extinción masiva de la historia del planeta.

El sur de Europa se está calentando el doble de rápido y España tiene la peor parte.

Las figuras de la izquierda y la derecha muestran el calentamiento en Europa (abril-septiembre) durante las últimas cuatro décadas, subdividido para condiciones de cielo despejado y toda clase de cielo respectivamente | Glantz, P., et al.
 

Con un verano ardiente, seguido de un otoño excepcionalmente caluroso, este 2022 pasará a la historia como uno de los años más calientes desde que existen los registros, uniéndose así a la larga lista de récords de temperaturas que ya se han batido en las últimas décadas. Los datos y evidencias se acumulan de tal manera que ya nadie duda (excepto negacionistas) de que el calentamiento global se está acelerando y que nos dirigimos hacia los escenarios climáticos más duros previstos.

Ya contamos con informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas que confirman que el calentamiento en las áreas terrestres (1,6 °C) se está produciendo significativamente más rápido que en los océanos (0,9 °C). Ahora, a través de este nuevo estudio realizado por la Universidad de Estocolmo y publicado en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres, nos alerta de que el presupuesto de emisiones para evitar un calentamiento de dos grados centígrados en gran parte de Europa, durante la primavera-verano de este año, también se ha agotado. De hecho, las mediciones revelan que el calentamiento durante los meses de verano en gran parte de Europa durante las últimas cuatro décadas ya ha superado los dos grados.
Efectivamente: Llevamos décadas de estériles negociaciones, acuerdos sin cumplir y cumbres climáticas mundiales para intentar no alcanzar esa subida global de 2 °C para 2050, y resulta que en buena parte de Europa hace tiempo que ya hemos superado ampliamente esa barrera.

2022 ha tenido el verano más cálido en Europa desde que existen los registros | AFP, Copernicus ERA5
 

Como era de esperar, esas “grandes regiones de Europa” a las que se refiere el estudio son las situadas en el centro y, sobre todo, el sur… con la Península Ibérica como una de las más afectas. “En el sur de Europa, es evidente una clara retroalimentación positiva causada por el calentamiento global, es decir, el calentamiento se amplifica debido a un suelo más seco y una menor evaporación. Además, ha habido menos cobertura de nubes en gran parte de Europa, probablemente como resultado de la menor cantidad de vapor de agua en el aire”, explica en EurekAlert Paul Glantz, autor principal del estudio. “Lo que estamos viendo en el sur de Europa está en línea con lo que ha predicho el IPCC, que es que un mayor impacto humano en el efecto invernadero conduciría a que las áreas secas de la Tierra se vuelvan aún más secas”.

Más artículos y noticias importantes sobre cambio climático:

Referencias científicas y más información:

Mark Maslin, Priti Parikh, Richard Taylor & Simon Chin-Yee “COP27 will be remembered as a failure – here’s what went wrong” The Conversation

Fuentes:

COP27: Todo lo que podía ir mal, ha ido mal (y seguirá yendo mal) Javier Peláez

www.un.org/es/climatechange/science/causes-effects-climate-change

https://vykthors.wordpress.com/2017/05/27/es-imprescindible-dejar-de-pensar-en-el-crecimiento-economico/

https://vykthors.wordpress.com/2020/05/31/es-peor-de-lo-que-parece-pandemias-y-colapso-inducido/

https://vykthors.wordpress.com/2020/03/29/nos-hallamos-ante-una-crisis-que-se-situa-en-la-antesala-del-colapso/

https://vykthors.wordpress.com/2018/09/16/por-que-el-crecimiento-no-puede-ser-verde-why-growth-cant-be-green/


No hay comentarios:

Publicar un comentario